¿Qué sabemos de los bancos extranjeros en España?

Fecha de publicación: 15.11.2018
¿Qué sabemos de los bancos extranjeros en España?

No es de extrañar, cuando en España hay un total de 82 entidades de crédito extranjeras –esto es, que poseen su sede principal en el extranjero– que los ciudadanos acabemos tratando y contratando con algunos de ellos. De hecho, algunas llevan tanto tiempo aquí que a veces se nos olvida que son de otro país –como ING, que es holandés. Pero, ¿nos hemos parado a pensar si los bancos extranjeros son menos seguros que los españoles? ¿Quién los controla? ¿Es seguro confiarles nuestro dinero?

Autorización y supervisión, cruciales

José Antonio Díaz, miembro de Edufinet, nos explica que “las entidades de crédito extranjeras pueden operar en España por medio de una sucursal, una filial o un régimen de libre prestación de servicios”. Para poder distinguirlas, hay que aclarar que una sucursal es una oficina dependiente del banco matriz, el que radica en el extranjero. En cambio, la filial es una entidad independiente respecto de la matriz. Y, finalmente, la entidad de libre prestación de servicios ofrece servicios puntualmente, sin anclarse a un punto fijo permanente.

Lo crucial aquí es que la entidad en cuestión esté autorizada para operad en España y supervisada por los organismos correspondientes. Díaz recomienda no fiarse en los casos contrarios, puesto que uno “podría encontrarse con sorpresas desagradables, como que el dinero que ha depositado en el banco no esté cubierto por un fondo de garantía de depósitos o que una eventual reclamación se tenga que llevar a cabo presencialmente en el país de origen”.

Licencia europea… o española

Para que sea posible la libre prestación de servicios por el banco sea posible, su unidad supervisora enviará una solicitud al Banco de España para su aprobación. Eso es precisamente lo que hizo N26, una fintech alemana que llegó a España en 2016 y se tiene previsto abrir una sucursal.

La aprobación del Banco de España no es suficiente. También se necesita la inscripción del banco en el Registro de Entidades del Banco de España. Solo entonces, estará en posición de abrir la primera sucursal y dar comienzo a su actividad.

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Díaz asegura que las entidades de libre prestación de servicios y las sucursales cuentan con una “licencia bancaria única o pasaporte comunitario”, por lo que su supervisión se llevará a cabo, principalmente, en su país de origen.

En el caso de que la entidad de crédito tenga licencia en un país extra comunitario, será el Banco de España quien tenga que autorizar expresamente la apertura de la sucursal y la libre prestación de servicios. Además, y como requisitos inherentes al origen del banco, estas entidades deberán contar con capital social mínimo según su naturaleza, así como con una administración y procedimientos contables y de control pertinentes.

El Fondo de Garantía de depósitos

Al margen de todo ello, existe el Fondo de Garantía de depósitos, al que todas y cada una de las entidades crediticias de España tendrán que adherirse si quieren operar en el país. Esto se traduce en una de las mayores garantías de los clientes, ya que provoca que el dinero depositado en las cuentas esté garantizado hasta los 100.000 euros. Y no solo sucede en España, porque, según Díaz, “las entidades de otros Estados de la UE pueden también formar parte del fondo, ya que en sus países respectivos deben tener un mecanismo similar”.

Volviendo al ejemplo de ING, sabemos que su supervisión depende del Banco Central de Holanda y al mismo tiempo está cubierto por el Sistema de garantía de depósitos de España. Y ellos mismos, desde ING, reconocen que “esto implica la misma protección que se da en España. Contamos también con la supervisión del Banco de España, la CNMV, y la dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, y pertenecemos a la AEB”.

 

Fuente: El País

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