El papel de los intermediarios en la búsqueda de la hipoteca (2ª parte)

Fecha de publicación: 31.01.2019
El papel de los intermediarios en la búsqueda de la hipoteca (2ª parte)

En la primera parte de este artículo, empezamos a desgranar las funciones de las entidades intermediarias entre un banco y un cliente que busca una hipoteca. A continuación, veremos qué más puede dar de sí este personaje, cada vez más protagonista, en el proceso hipotecario.

Los intermediarios aceleran el proceso

Encontrar a un buen asesor no es sencillo y tampoco se puede hacer en cualquier sitio. Así lo expresa Ricardo Gulias, de Tu Solución Hipotecaria: “Cualquier consumidor puede pensar que pateándose todas las entidades acabará consiguiendo lo mismo que un asesor y ahorrándose los honorarios, pero la realidad no siempre es así”. Y es que cualquiera no vale para esto. “Los directores de oficina, a pesar de que tras la crisis empiezan a hacer hipotecas, llevan muchos años sin venderlas, además mucha de la plantilla es muy joven y no estuvo en la lucha de los tiempos de la burbuja, por lo que no tiene experiencia”, concluye el experto.

Evidentemente, estas situaciones aumentan las probabilidades de desestimación del crédito o de la demora en su gestión. Una de las principales labores de los comparadores, de las agencias inmobiliarias y los brokers –los intermediarios, a fin de cuentas– es la “de buscar simultáneamente entre muchas ofertas y no centrarse solo en una o en las condiciones específicas que ofrezca una entidad financiera”, dice Antonio Gallardo, de iAhorro.

Diferencias entre intermediarios

De todos modos y aparte de las comodidades que aportan, se debe tener en cuenta que cada intermediario trabaja de una forma y, por tanto, no todos nos aportan lo mismo. Gallardo advierte que “Contratar una hipoteca con la agencia donde compras el inmueble estará muy relacionado con asegurar la financiación de la adquisición, pero no tanto con la mejora de sus condiciones, algo en el que sí se centra más un comparador o un bróker hipotecario”. Por ejemplo, un cliente que no es residente o que por sus condiciones económicas y de financiación requiere una hipoteca más compleja y difícil de aprobar por el banco, termina acudiendo a los brokers. “Muchos bancos deniegan este tipo de hipotecas, que el intermediario puede ayudarte en conseguir”, asegura el experto de iAhorro. “El comparador te ayuda especialmente en mejores condiciones entre distintas ofertas, y el agente inmobiliario a buscar la viabilidad de la operación en que las circunstancias personales no influyan en el resultado de la operación”.

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Los requisitos no cambian con respecto a los bancarios, y al menos son de “sentido común: tu capacidad de pago y la estabilidad laboral que tengas” es la que dictará los requisitos, explica Mercedes Blanco, de Gestión Global. Su trabajo consiste en recomendar al cliente una vivienda que encaje con su situación económica, no la casa de sus sueños.

Dos semanas para la retirada

Por supuesto, los operadores intermediarios y sus actividades están sujetos a la Ley de Servicios de Intermediación para la Celebración de Contratos de Préstamo o Crédito. Bajo su regulación, todo intermediario dará cuenta de las comisiones que apliquen, cuándo, dónde y en qué aspecto; y lo mismo con las compensaciones, los gastos repercutibles y la actividad de asesoramiento. Además, la carga de la prueba recae sobre los intermediarios en caso de conflicto. Ya lo dice Silvina Palacios, del bufete Sanahuja Miranda: “Todos ellos deben responder a servicios efectivamente prestados o a gastos habidos y en ningún caso podrán cargarse por servicios no aceptados o solicitados en firme y de forma expresa por el consumidor”.

Palacios destaca la obligación de información previa de los operadores, quienes “15 días antes de la firma del contrato de intermediación deben comunicar al cliente de forma gratuita diversos aspectos, en relación con la empresa, con el servicio ofrecido (precio, plazo, coste total del contrato) y con el contrato propiamente dicho, en cuanto a derecho de desistimiento y resolución de conflictos, entre otros”.

Otra ventaja, si el intermediario no nos convence, es la posibilidad de cancelar la operación si no han pasado 14 días naturales desde la firma del contrato de intermediación. De esta forma, podríamos echarnos atrás “sin alegar causa alguna y sin penalización”, dice Blanco.

 

Fuente: El País

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