Cuándo vender o donar tu vivienda y esquivar impuestos

Fecha de publicación: 29.08.2018
Cuándo vender o donar tu vivienda y esquivar impuestos

Imagina que no tienes 65 años pero estás muy cerca, y tienes en mente cambiar de residencia. Para completar el movimiento, también quieres deshacerte de tu vivienda actual. Pues te sale a cuenta esperar. Se trata de utilizar la ley a tu favor y marcarte una buena jugada. Resulta que la legislación tributaria establece que los contribuyentes de 65 años o más están exentos de contribuir en el IRPF por los beneficios obtenidos de la venta de su vivienda habitual. Esto también se aplicaría, por cierto, a las donaciones –quizás, en lugar de venderla, se la quieres dar a algún descendiente.

Pero hay casos en los que el contribuyente tiene prisa o, por la distancia hasta los 65 años, no puede aspirar a ser de esta condición. Entonces, para ahorrarse el pago del impuesto, el secreto es reinvertir el beneficio de la venta en otra vivienda habitual antes de los dos años. Pero ojo, si no se reinvierte el mismo año de la venta, se le debe comunicar a la Agencia Tributaria la intención de hacerlo al año siguiente.

Y si en lugar de vender nuestra residencia habitual, vendemos una segunda residencia…

Entonces, también hay escapatoria para los mayores de 65: el truco es reinvertir la plusvalía de la venta en una renta vitalicia. Eso sí, la exención tiene un límite, que está en los 240.000. A partir de ahí, a tributar.

Por el contrario, los menores de 65, sin importar donde destinen los beneficios, tributarán en el IRPF por la plusvalía.

Para los casos de donación o herencia

Como adelantábamos antes, se puede dar el caso de que el contribuyente sujeto prefiera donar la vivienda habitual a sus hijos antes que venderla, u otro caso: darla en herencia.

Aquí no hay discusión: quien recibe el bien –llamémosle descendiente–, se convertirá en contribuyente del impuesto sobre donaciones, y sus obligaciones concretas son relativas porque están sujetas a la ley autonómica.

Lo normal es obtener alguna bonificación, pero la ley obliga también al donante a declarar la operación en el IRPF, la cual tendrá los efectos tributarios de una venta, por eso el donante termina pagando a Hacienda por una supuesta plusvalía, equivalente a la diferencia entre el coste de adquisición en su día y el valor escriturado en la donación.

¿Y dónde está lo bueno? Aquí:

Los mayores de 65 años están exentos de cualquier declaración si donan su vivienda habitual. ¡Sorpresa!

Por eso, si te imaginas con 65 años y donando tu vivienda habitual a tus hijos en una autonomía que bonifica el impuesto sobre sucesiones y donaciones, también puedes imaginarte haciéndolo sin pagar impuestos y manteniendo, incluso, el usufructo sobre ella.

Viaconto
Importe de préstamo 600 € Quiero préstamo
Vivus
Importe de préstamo 300 € Quiero préstamo
OnlineCredit
Importe de préstamo 1 500 € Quiero préstamo

En cuanto a los tipos impositivos, la venta de una vivienda tributa en la tarifa del ahorro, cuyos tipos impositivos van del 19% –en los primeros 6.000 euros de beneficio–, pasando por el 21% –entre los 6.000 y 50.000 euros– y llegando hasta el 23% para todo lo que supere los 50.000.

El lucro cesante del Estado

Existe una deducción que permanece viva pese a los cambios legislativos. La deducción por inversión en vivienda en el IRPF fue derogada y no se aplica en las operaciones de compraventa posteriores al último día del año 2012.

Pero tiene efecto retroactivo, ya que los que compraron la vivienda antes de la fecha, pero todavía no han finiquitado la hipoteca, pueden aplicar la desgravación fiscal en un 15% del capital e intereses. Aquí también hay techo, y son los 9.040 euros.

Esto significa que la cuota del IRPF no puede ser reducida más que en 1.356 euros.

Y decimos que sobrevive pese a los cambios porque, habiendo superado el ecuador de 2018, todavía hay cuatro millones de contribuyentes españoles que pueden afirmar desgravarse el IRPF por vivienda.

Y no es un ahorro cualquiera; representa, para ellos, una media de 683 euros mensuales. En cambio, para el Estado, comporta un lucro cesante de casi 3.000 millones de euros.

 

Fuente: El País

Comentarios