Tutorial básico sobre tarjetas de crédito y de débito

Fecha de publicación: 30.08.2018
Tutorial básico sobre tarjetas de crédito y de débito

Las cosas deben estar claras cuando hablamos de dinero y de finanzas, y el tema de las tarjetas, allí donde a mucha gente le resulta obvio, hay mucha otra que lo desconoce, que le quedan dudas, lo reconozca o no. Y es que para la vida profesional es innegociable conocer las diferencias entre una tarjeta de crédito y una de débito. Y es que, pese al bajón en cantidad durante la crisis, su uso se ha visto multiplicado en España últimamente hasta el año pasado, donde se registraron cifras récord de tarjetas operativas.

Según el Banco de España, al término del año 2017, en España existían 27 millones de tarjetas de débito operativas y 52 millones de tarjetas de crédito. La proporción es de una tarjeta por habitante.

Esto conlleva otra cifra irremediable, la de un aumento en las operaciones mediante tarjeta, incrementadas en un 13%. También lo ha hecho la cantidad de gasto por operación en un 9%.

Tarjetas de crédito

Queda claro de antemano que son objetos con los que pagar con dinero electrónico, sin necesidad de utilizar dinero en efectivo, y con los que retirar efectivo a través de un cajero.

Toda tarjeta de crédito tiene una cuenta bancaria vinculada, y es ahí donde se almacena el dinero invisible, el que no podemos ver ni tocar porque no es “metálico”. Para curiosidades sobre esta vinculación, el titular de la tarjeta de crédito no tiene por qué ser el de la cuenta; y la propia cuenta puede pertenecer a una entidad bancaria distinta a la que ha emitido la tarjeta.

Por tanto, utilizaremos la tarjeta de crédito para pagar con el dinero que tenemos depositado en la cuenta, con dinero a crédito –se diferencian en que éste último conlleva intereses a final de mes si se supera– o con ambos.

Pongamos que nos vamos de compras y nos disponemos a pagar. Si lo hacemos con el dinero a crédito, dependeremos del crédito del que dispone la tarjeta en vinculación, cuya cifra establece el propio banco para cada cliente. Si pagamos con el dinero procedente de nuestra cuenta bancaria vinculada, el importe estará sujeto solo al límite del precio total de las compras y a las limitaciones diarias escogidas por nosotros.

Tarjetas de débito

Su propósito fundamental es muy similar a las anteriores: realizar pagos sin necesidad de recurrir a billetes y monedas, y retirar dinero en efectivo de un cajero. La siguiente similitud entre éstas y las de crédito deriva en la primera diferencia, ya que, como aquéllas, las tarjetas de débito deben estar vinculadas a una cuenta bancaria, pero tanto la cuenta como la tarjeta pertenecerán siempre al mismo banco.

Es el producto bancario por excelencia porque, en muchos casos, el banco expide una tarjeta de débito por la sola contratación de una cuenta.

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Por último, el uso de estas tarjetas está limitado al dinero de la cuenta, no más allá. Aparte, como titulares, podemos establecer limitaciones diarias en cuanto a operaciones o importes.

Más diferencias entre ellas

De todo esto concluimos una distinción esencial: las tarjetas de crédito llevan un crédito asociado, no así las tarjetas de débito; y que el importe sea mayor o menor depende de la economía del titular.

La siguiente diferencia es el precio de cada una, siendo bastante superior el de las tarjetas de crédito, con unos intereses de entre el 21% y el 26%. Por esta razón, este tipo de tarjetas se recomiendan para usar en casos de urgencia o gastos imprevistos. En las tarjetas de débito no existe interés alguno porque el saldo real de la cuenta es el único disponible.

Por último y en cuanto a comisiones de unas tarjetas y otras, depende de cada tarjeta y del tipo de cuenta bancaria vinculada. Actualmente hay muchísimas posibilidades en el mercado, y en cada banco podrás encontrar tarjetas de ambos tipos con comisiones y sin ellas.

Se trata, como siempre, de buscar bien y elegir mejor.

 

Fuente: El País

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