Sacar dinero del cajero, una actividad de riesgo

Fecha de publicación: 26.04.2018
Sacar dinero del cajero, una actividad de riesgo

Hace escasas semanas hablábamos del auge del dinero electrónico y de las tarjetas de crédito -o de débito- en España. De ahí que, en el tercer trimestre del año pasado, el número de operaciones en terminales situados en puntos de venta –un total de 885.359- superase con creces al de las retiradas de efectivo en cajeros –tan solo 239.876-, como así dice el Banco de España.

Sin embargo, 239.876 sigue siendo una cifra significativa, y es que sacar dinero en cajeros automáticos no es una costumbre que haya desparecido, precisamente, de nuestras vidas.

El peligro de los cajeros fraudulentos

El problema es lo que en muchas ocasiones acompaña a una operación de este tipo: el fraude con las tarjetas bancarias.

No estamos completamente libres de peligro cuando sacamos dinero en la calle, y por eso es de primer orden ser sabedores del repertorio de engaños a los que podemos ser sometidos y de cómo actuar en defensa de nuestros bienes.

No todos los cajeros son oficiales, aunque cueste creerlo. Los hay de fraudulentos, unos más modernos que otros a la vista, pero todos con el mismo peligro. Se quedan con las claves de nuestra tarjeta y con el dinero que pretendíamos sacar. Una vez robados, pueden utilizar nuestros datos para lo que se les antoje. Se caracterizan por tener los teclados falsos, cámaras ocultas, silicona o incluso lectores de bandas magnéticas.

Advertir y sortear el ‘skimming’

El skimming es la técnica más utilizada y más peligrosa de las que se suelen llevar a cabo, y parte de su riesgo reside en su sutileza, y en nuestro desconocimiento acerca de que se nos está aplicando. Consta de tres métodos distintos:

El primero es por lector: al introducir nuestra tarjeta en el cajero, un grabador de bandas magnéticas instalado en la ranura lee los datos. El segundo es mediante un teclado falso que obtiene nuestra clave secreta al ser tecleada.

Por último, una cámara camuflada en un lugar estratégico del cajero puede mostrar a los estafadores los números de nuestra clave.

Todo esto es lo que permite a los estafadores obtener los datos de nuestra tarjeta sin que nosotros ni siquiera sospechemos. Además, en muchos casos, el fraude se formaliza un tiempo después de haber sido hackeados, lo que encubre aún más las pistas.

Pero es posible destapar el engaño y salvar el pellejo. Gestos como sacudir el teclado y el lector de tarjetas antes de utilizarlos puede darnos pistas: si se mueven, es probable que hayan sido manipulados. Presta atención a los detalles, como la presencia de una caja con folletos en el propio cajero, la cual podría contener la cámara oculta.

Existan sospechas o no, se recomienda siempre y encarecidamente cubrir el teclado al pulsar el código secreto y revisar todos nuestros movimientos con las tarjetas muy a menudo.

Viaconto
Importe de préstamo 600 € Quiero préstamo
Vivus
Importe de préstamo 300 € Quiero préstamo
OnlineCredit
Importe de préstamo 1 500 € Quiero préstamo

El viejo truco de la silicona

Es el más rudimentario, ya que consiste en cubrir con silicona la ranura por la que el cajero expulsa los billetes, de forma que les impide salir. El problema no es del banco cuando la operación se ha realizado con éxito y el dinero no aparece. No es un error, es una estafa. No te separes del cajero, ya que los ladrones están esperando a que lo hagas para coger tu dinero. Llama al servicio de atención al cliente de tu banco sin moverte de allí y cuéntales con detalle.

No todos son de fiar

No toda ayuda es siempre buena. Existe un dispositivo electrónico que traba la tarjeta de crédito la ranura de la máquina y la retiene. En ocasiones es visible y puede que incluso la lleguemos a tocar con los dedos en un intento desesperado de rescatarla. Entonces aparecerá el falso buen samaritano, dispuesto a ayudarnos. Para ello nos pedirá el número pin de la tarjeta. Su táctica es esperar a que te marches de allí cansado de intentar recuperarla, y entonces él, conocedor de tu clave, sacar la tarjeta y utilizarla.

Jamás facilites tu clave secreta a nadie y bajo ninguna circunstancia.

Lo que sí debes hacer es ponerte en contacto con tu banco de inmediato.

 

Fuente: El Mundo Financiero

Comentarios