Responsabilidad financiera para superar septiembre

Fecha de publicación: 10.10.2019
Responsabilidad financiera para superar septiembre

Septiembre es el mes de la vuelta a todo y esto, muchas veces, se traduce en gastos añadidos. Muchos recurren al crédito para financiar septiembre, pero no siempre es lo más conveniente.

Aquella vida inmejorable en el apartamento, la playa a dos pasos, las comidas al aire libre y las noches en el chiringuito ya es solo un eco del verano. Con septiembre hemos vuelto a la rutina, al trabajo, al cole y volvemos a cambiar de vida. El mes de agosto se traduce en standby para muchas cosas, entre otras, para las finanzas personales, pero cuando volvemos a la realidad, los números están patas arriba. La vuelta a la actividad de todos, las suscripciones, tasas, cursos de formación y de deporte, actividades extra escolares, todo se acumula en el mismo mes y esto puede traumatizar nuestra economía, dormida hasta entonces.

El resultado es recurrir a un crédito para financiar la supervivencia a corto plazo. Esto puede ayudar… pero también puede resultar perjudicial. Los expertos ponen cordura cuando más la necesitamos para empezar la temporada sin disgustos.

Deberes hechos en vacaciones

Aquellos que mejor verán su cartera en septiembre serán quienes hayan planificado sus vacaciones de forma responsable. El truco es, simplemente, establecer un presupuesto realista para nuestras vacaciones, respetarlo todo el tiempo y, mientras hemos estado fuera, haber controlado todas las obligaciones de pago que iban surgiendo aquí, en nuestro mundo paralelo y real. Si hemos cumplido en verano, septiembre nos tratará bien. “En todo caso, no estaría de más averiguar que estamos al día con el pago de los recibos domiciliados o la amortización de cuotas de préstamos o tarjetas de crédito, entre otras cosas, para actuar en consecuencia”, aconseja, precavido, José María López, experto en finanzas y autor del blog ‘Todo son finanzas’.

López considera importante mantener las riendas de la tarjeta de crédito, quizás el arma de gasto más peligrosa que tenemos. Si gastamos más de lo que tenemos en la cuenta asociada a la tarjeta, luego todo se devolverá con intereses, y será como si lo hubiésemos pagado dos veces. Aquí es donde ve el problema Antonio Gallardo, experto de iAhorro: “Se trata de un sobrecoste que arrastraremos en los meses siguientes, lo que condicionará nuestras capacidades de ahorro y otras decisiones de gasto”.

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Haber ahorrado

Lo ideal para López sería afrontar los gastos de septiembre tirando de los “fondos propios acumulados en los meses anteriores”; o dicho de otro modo, haber ahorrado para septiembre. “Pero, claro, si en verano hemos gastado excesivamente, puede ocurrir que los compromisos de pago contraídos consuman los ahorros y los ingresos ordinarios que se habrían de destinar a los gastos de septiembre”, explica, “de ahí la importancia de planificar bien y consumir de forma razonable y responsable”.

López insiste en que “solo si con el ahorro no fuera posible atender estos gastos habría que plantearse recurrir a financiación bancaria”. Por tanto, advierte de que “la tarjeta de crédito puede ser adecuada para este tipo de gastos, aunque sus intereses son mayores que los propios de un préstamo personal”.

Tirar de ahorros, si es posible

Al endeudamiento que pueda surgir de la financiación pueden añadirse, con bastante probabilidad, los gastos navideños, que suelen llegar en noviembre. 

Y si vamos a lo práctico, López se pregunta qué es lo más conveniente, si “intentar pagar esa deuda rápidamente con un gran esfuerzo financiero esos meses o hacerlo en pequeñas cuotas”…

Gallardo responde que lo segundo conllevaría un mayor precio a medio plazo, por eso prefiere la primera opciónaunque nos lleve a trastocar más otros gastos”. De esta forma, Gallardo aconseja que las familias más vulnerables a la devolución de los créditos intenten pagar los grandes gastos planificados, como las vacaciones o la Navidad, con lo que tengan ahorrado. “El problema, muchas veces, es que cuando estás endeudado no tienes esa capacidad de ahorrar, porque el dinero va a pagar las deudas, lo que requiere un gran esfuerzo en recorte de gastos”.

Fuente: El País

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