¿Qué ocurre con los ficheros positivos de solvencia? (2ª parte)

Fecha de publicación: 21.11.2019
¿Qué ocurre con los ficheros positivos de solvencia? (2ª parte)

Cada vez son más los actores del mercado financiero, tanto expertos como usuarios, que reclaman la creación de ficheros de solvencia que acumulen historial financiero positivo

La excusa de los bancos

Para no compartir el historial crediticio completo de sus clientes, los bancos apelan al hecho de que, según José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB), “la protección de los datos personales y financieros de sus clientes es una prioridad para los bancos, lo que conlleva que sean muy estrictos a la hora de compartirlos con terceros”. Además, asegura que en España ya existe un fichero positivo al que tiene acceso todo el mundo: la Cirbe o Central de Información de Riesgos del Banco de España

Y, por último, hace mención a lo que dice la ley al respecto: “el artículo 20 de la Ley de Protección de Datos considera lícito el tratamiento de datos personales sobre el incumplimiento de obligaciones en los prestamos bajo determinados requisitos, pero no se refiere de forma explícita a ficheros positivos de solvencia”.

La Cirbe no sirve

Matilde Cuena, además de catedrática de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, es parte actora importante en la creación de la nueva Ley de Crédito Inmobiliario, dado que favoreció y consiguió la inclusión en esta norma de una enmienda sobre crédito responsable. Respecto al carácter público de la Cirbe, Cuena señala que “lo que hay es un problema de competencia disfrazado de privacidad”, y afirma que solo ciertas entidades supervisadas tienen acceso, y entre ellas no se encuentran las financieras. “Los datos de buenos clientes que no han incumplido con sus obligaciones es una información valiosa para el competidor de las entidades financieras (otras entidades, fintechs y grandes tecnológicas) ya que podría lanzar ofertas pensadas para captarlos”. Por eso mismo, en opinión de la experta, “en un sistema financiero muy concentrado como el español, las entidades dominantes no tienen ningún interés en compartir estos datos con empresas privadas de información crediticia y han presionado para que no se regulen”, explica.

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La interpretación de la ley es clave

Es fundamental, y así lo tachan los propios expertos que demandan la aplicación de los ficheros positivos de solvencia, una regulación previa a la implementación de estos. Ningún sentido tendría hacerlo sin ceñirse a lo establecido en el Reglamento General de Protección de Datos, que precisa del consentimiento del cliente en cuestión o un interés justificado del banco. En este sentido, el hecho de que los bancos rechacen el requisito del consentimiento del usuario, según Cuena, abre la puerta a que “el particular no debe tener derecho a ocultar datos de solvencia patrimonial”, lo cual significaría que compartir estos datos para el banco ya constituiría un interés legítimo y podrían hacerlo en virtud de ello. Cuena insiste en que “el mercado de crédito requiere que el prestamista conozca el nivel de endeudamiento de los particulares para conceder préstamos de manera responsable y que no se vuelvan a repetir los excesos que nos condujeron a la crisis de 2008”.

Brechas legales y derechos a proteger

Esto último destapa una brecha legal en la Ley de Crédito Inmobiliario que, al parecer de Agustín Puente, letrado del despacho Broseta Abogados, “justifica la existencia de estos sistemas, lo que implica que ya no será necesario obtener el consentimiento de los consumidores”.

Pero esta no es la única consecuencia de la reciente ley. A interpretación de Puente, también afecta a la Ley de Crédito al Consumo, por lo que “la información sería accesible en todos los supuestos en que un consumidor quiera acudir al crédito, no solo en los préstamos hipotecarios”. Lo que no convence a Cuena, porque la decisión de compartir los datos del historial financiero de los clientes seguiría dependiendo de la voluntad del banco, cuando “lo razonable es que lo dijera una ley para todos los préstamos”

En lo que ambos expertos están de acuerdo es en que la implementación de los ficheros positivos de solvencia deberá tener como base unas “reglas muy concretas sobre la información que incorporen, su exactitud, las condiciones en que estaría accesible por otras entidades de crédito, los plazos en que se conserve, y el ejercicio de las prerrogativas de los interesados que les reconoce la normativa sobre datos personales”, explica Puente.

Fuente: El País

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