¿Procrastinar con los planes de pensiones? No todo vale

Fecha de publicación: 21.08.2018
¿Procrastinar con los planes de pensiones? No todo vale

Las futuras pensiones tienen las de perder… poder adquisitivo. Por eso, los españoles preocupados empiezan a recurrir al sector privado en busca de la jubilación que quieren. Es una de muchas opciones. Como todo, tiene sus pros –maximiza el rendimiento de capitales pequeños y desgrava– y sus contras –rendimiento muy bajo.

Toda una vida procrastinando

Muchos españoles “pasan” de ponerse a pensar en su pensión de jubilación hasta que no se va acercando la hora. Cuando se cumplen los treinta, nadie lo piensa, y al llegar a los cincuenta, ojo. Y si nos descuidamos, nos quedamos sin ahorros.

Una buena manera de crear conciencia sería aplicar lo que el Gobierno tiene pendiente desde 2011: enviar, a los mayores de 50 años, el cálculo de la pensión que recibirán al jubilarse en base a lo cotizado.

Claro, sabiendo eso, es más fácil reaccionar a tiempo. Pero no, todos los 50+ siguen sin ver la carta en su buzón.

Pero el problema principal no es ése.

Resulta que, según dice José Antonio Herce, asociado de Analistas Financieros Internacionales (AFI), el actual régimen de la Seguridad Social es vulnerable y “no es sostenible por definición”. Doce años después de jubilarse, el sistema ya ha devuelto todo lo cotizado, y ahí es cuando se resiente. A partir de ahí, dependemos de la generosidad de los familiares. No es plan.

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A cotizar desde ya

¿Y a qué edad empezamos a ahorrar? La respuesta es sencilla y nos la da David Carrasco, director del Instituto BBVA de Pensiones: “cuanto antes iniciemos nuestro ahorro, menor será el esfuerzo para alcanzar el nivel de vida deseado”. Y lo refuerza José Antonio Iglesias, subdirector general comercial de VidaCaixa afirmando que “cuanto mayor sea el horizonte de ahorro, más capacidad de generar intereses”

Desde la banca lo dicen. Se crea un efecto ‘bola de nieve’ que consiste en acumular los rendimientos desde que empezamos a trabajar, las aportaciones, así, rendirán más y acumularemos un capital mayor al cerrar nuestra historia laboral que si empezamos haciéndolo cerca de la jubilación.

¿Hay un plan de pensiones perfecto?

Los expertos no dudan en quitarle toda la magia al momento: lo sentimos, no existe el plan de pensiones perfecto… para todos. Pero aseguran que cada persona es un mundo y requiere un plan de pensiones a medida, diferente –ni mejor ni peor– del que haría las delicias de otro.

Entonces, entramos a valorar las características de cada uno. Cautelosos, valientes, capaces de asumir pérdidas, clases de inversiones, edad… Iglesias, de VidaCaixa, define el plan perfecto como “aquel que encuentra el equilibrio entre crecimiento y estabilidad, adaptándose al perfil de riesgo y horizonte de cada persona”

Es evidente que no hay confianza, porque es algo necesario para invertir, y un estudio reciente del IESE evidencia un rendimiento muy bajo de los planes de pensiones.

Al final, todo depende de nuestro rendimiento, según Carrasco, de BBVA. “La posibilidad de que en el futuro las pensiones públicas crezcan o no en términos reales –descontada la inflación- va a depender de si somos capaces de que el crecimiento del PIB real supere al crecimiento del gasto en pensiones”.

Invita la empresa

La discusión no termina aquí. ¿Y si invita la empresa?

Es un modelo que todavía se ve descabellado en España pero que en otros países europeos se encuentra asentado. Es una alternativa el plan de pensiones individual.

En Reino Unido, la empresa y el empleado van depositando un porcentaje del sueldo en una especie de hucha común de forma semiobligatoria. El empleado puede renunciar a él, pero luego va a formar parte de su pensión de jubilación, la cual habrá compartido con la empresa.

Cruzando el charco hay más ejemplos. “En Estados Unidos cualquier empresa potente ofrece plan de pensiones y seguro médico”, informa Herce. El empleado aporta el 4% y la empresa otro 4%.

 

Fuente: La Vanguardia

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