¿Podemos fiarnos del móvil para pagar? (Parte I)

Fecha de publicación: 20.08.2019
¿Podemos fiarnos del móvil para pagar? (Parte I)

El pago móvil está más presente de lo que parece. Es lo que ocurre cuando acercamos nuestro smartphone al datáfono del comercio donde realizamos la compra. Según los expertos, las tecnologías antifraude y unas medidas legales estrictas han convertido al smartphone en un medio más seguro para el pago que las tarjetas de crédito físicas. De la diligencia del usuario depende, obviamente y sin embargo, la fiabilidad de este sistema, así como la necesidad de acostumbrarse a él.

José María Baños, socio fundador de Letslaw, echa la vista atrás a cuando Amazon estrenó su web en España y “se empezaron a llevar a cabo los primeros pagos con tarjeta de crédito a través de internet, que también generaron reticencia por parte del usuario”.

Los datos de Bankinter Consumer Finance hablan por sí solos: de una media de 8 compras online con tarjeta en 2013, se pasó a las 14 en 2018, con un gasto promedio de 886 euros. Esto supone un incremento del 73% en solo un lustro.

¿Cómo se paga por el móvil?

Son las nuevas y flamantes aplicaciones de los smartphones las que permiten el pago móvil. A ellas podemos vincular nuestras cuentas bancarias o tarjetas de crédito para dotar al dispositivo de capital suficiente para comprar. Algunos bancos han lanzado sus propias apps  para ello:

  • BBVA y Santander: app Wallet.
  • CaixaBank: app CaixaBank Pay.
  • ING: app Twyp.
  • Bankia: app Bizum.

También lo han hecho gigantes como Apple, Google y Samsung, que solo han tenido que añadir la palabra “Pay” a su nombre comercial para bautizarlas.

En 2018, el 2,4% de las compras en España se realizaron con aplicaciones móvil, y el precio medio fue de 35 euros.

Baños insiste en que pagar con el móvil es más seguro que con el plástico: “Cuando utilizamos una contactless para un pago inferior a 20 euros, no estamos sometidos a ninguna medida de autenticación previa que verifique la identidad o confirme la voluntad del usuario de realizarlo. Con el pago móvil, sí”, explica.

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La fortaleza del smartphone

El propio smartphone es lo que, para Gonzalo Benito, director técnico de iAhorro, mejor garantiza un pago seguro a través del móvil.

Actualmente los móviles cuentan con sistemas de autenticación sofisticados, con elementos clásicos como contraseñas, códigos PIN o patrones, así como con elementos biométricos, más recientes e innovadores, como la identificación facial, de iris o de huella dactilar”, asegura este experto.

Estos sistemas constituyen la primera línea de defensa, sin perjuicio de lo que aguarda en la retaguardia. Compañías como Apple y Samsung apuntalan su fortaleza con medidas de seguridad extra tanto en hardware como en software. Dos ejemplos son Apple Secure Enclave y Samsung Knox, especializados para la protección de datos importantes.

La comunicación de campo cercano

La terminal de cobro o TPV es lo que comúnmente conocemos como datáfono. Ahí es donde va a parar nuestro móvil cuando realizamos un pago con él. 

¿Qué ocurre entonces? Se activa la comunicación de campo cercano – NFC, en inglés– entre el móvil y la terminal. 

La comunicación de campo cercano es otro de los factores Benito considera claves en la seguridad, debido a la frecuencia de radio de corto alcance que utiliza para materializar la conexión que hará posible el pago. Es por eso que solo funciona si acercamos el móvil a menos de 20 centímetros de la terminal. Es entonces cuando nosotros introducimos el código de seguridad que permite el envío de datos encriptados para efectuar el pago.

Benito afirma que “podemos considerar estas aplicaciones más seguras que el uso físico de las tarjetas de crédito, porque no intercambian detalles personales, de tarjetas o cuentas, con las entidades que realizan el cobro”.


 

Fuente: El País

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