Pensiones de jubilación; por un final digno

Fecha de publicación: 27.02.2018
Pensiones de jubilación; por un final digno

Últimamente nos ha dado por pensar en el futuro, y siguiendo el camino hasta el final nos hemos topado con un espinita sobresaliente, que seguro a más de uno le pinchará en la conciencia. Hoy nos preguntamos qué opinan las empresas sobre la pensión de jubilación de sus trabajadores.

KPMG ha llevado a cabo un estudio sobre la situación de las pensiones en España, y de él hemos extraído cifras interesantes y preocupantes por igual.

Tocará echar mano de los ahorros

El dato más llamativo del informe es un rotundo 97%, que representa a las empresas españolas que reconocen que será necesario recurrir a un sistema de ahorro privado que complemente las prestaciones públicas de la Seguridad Social. Nuestra supervivencia no dependerá de ello, puesto que igualmente nos pertenecerá una cifra mensual, pero sí habrá que echar mano de los ahorros para vivir con dignidad los últimos años

El problema viene por varias direcciones, y una se encamina desde la propia empresa. Tan solo un 22% de las empresas entrevistadas ha confirmado que cuenta con un plan de jubilación para sus empleados. Y, lo que es más grave, es que el porcentaje de compañías que reconocen tener la información necesaria para servirles a sus empleados de beneficios tras su jubilación no supera el 30%. Esto deja en un 70% la proporción de empresas que no saben qué hacer con sus empleados una vez jubilados.

¿Quién se ocupa?

La otra dirección por la que ya veíamos acercarse al problema es la incerteza sobre quién debe sentirse responsable y, por tanto, quién debe dar un paso al frente y comprometerse con garantizar una pensión de jubilación digna. A este efecto, ciertas compañías consideran que es el Estado el único responsable de todo ello, desentendiéndose ellas completamente del cuidado del coste de sus últimos trabajadores retirados. Se desconoce la opinión que merece el sistema público estatal de pensiones a estas empresas, sin embargo, la mayoría de las entrevistadas, concretamente, un 95%, afirma desconfiar de la viabilidad del sistema público de pensiones a largo plazo dada las características y la situación del mismo.

Cierto es que uno podría pensar, como método ideal, en uno que combinara ayudas estatales previstas en el sistema público de pensiones con compensaciones por parte de las empresas donde el beneficiario ha trabajado. Pero si hemos de elegir a un único causante del bienestar post-laboral, la mayoría –representada por un 71%- señala al Estado, el 26% carga el saco sobre la espalda del propio trabajador, y un minoritario 3% de los encuestados considera que es cosa de las empresas.

Viaconto
Importe de préstamo 600 € Quiero préstamo
Vivus
Importe de préstamo 300 € Quiero préstamo
OnlineCredit
Importe de préstamo 1 500 € Quiero préstamo

Otra perspectiva

Los poderosos han hablado, pero ¿qué dice el pueblo sobre esto? A estas alturas lo lógico es preguntarse con ahínco qué piensan los propios trabajadores sobre las garantías de vida a largo plazo, y no es nada sorprendente descubrir que casi la mitad de los españoles cree que el funcionamiento de la gestión de las pensiones es “poco o nada satisfactorio”, según el propio informe, y que más de la mitad opina que las administraciones públicas destinan “muy pocos recursos” a las pensiones.

Pero como en cualquier lugar, los hay también buenos. Así resulta que algunas empresas barajan la idea de implantar un sistema de retribución flexible a través del “sacrificio salarial”. Este sacrificio consistirá en la elección, por parte del empleado, por supuesto, de qué parte del salario cobrar en dinero y qué parte recibirlo en forma de productos y/o servicios.

Otra vía de salida que se tantea en las empresas que sí implantan sistemas de prejubilación para sus empleados es la de optimizar dicha base de cotización valiéndose de un convenio especial con la Seguridad Social. Así, los ahorros surgidos de esa base de cotización mejorada se destinarían a un plan privado que pinte de otro color los últimos años de los pensionistas.

 

Fuente: La Vanguardia

Comentarios