No puedo pagar el préstamo: maniobras de rescate (Parte II)

Fecha de publicación: 13.06.2019
No puedo pagar el préstamo: maniobras de rescate (Parte II)

El Código de buenas prácticas bancarias de la PAH ha sufrido ciertas críticas debido a las exigentes condiciones que comporta seguir sus indicaciones. Una de las razones que refleja esta dificultad es la reducción de la deuda, también llamada quita de la deuda. Este código no admite que un cliente solicite una quita si la cuota mensual hipotecaria no supera el 60% de sus ingresos. Hay que tener en cuenta que este 60% tendrá como referencia la previa aplicación del periodo de carencia, la ampliación del plazo y la reducción del tipo de interés. Para todos aquellos que superen este requisito, Ricardo Gulias asegura que podrán “vender el inmueble por un precio acorde al mercado y quedarse sin deuda”.

Quita de la deuda

El Código de buenas prácticas bancarias de la PAH ha sufrido ciertas críticas debido a las exigentes condiciones que comporta seguir sus indicaciones. Una de las razones que refleja esta dificultad es la reducción de la deuda, también llamada quita de la deuda. Este código no admite que un cliente solicite una quita si la cuota mensual hipotecaria no supera el 60% de sus ingresos. Hay que tener en cuenta que este 60% tendrá como referencia la previa aplicación del periodo de carencia, la ampliación del plazo y la reducción del tipo de interés. Para todos aquellos que superen este requisito, Ricardo Gulias asegura que podrán “vender el inmueble por un precio acorde al mercado y quedarse sin deuda”.

Dación en pago

La dación en pago consiste en hacer entrega de la propiedad de la vivienda para poder subsanar la deuda hipotecaria. En el Código de buenas prácticas bancarias, esta medida solo se aplica en el peor de los casos, cuando el problema no se ha solventado tras aplicar los tres métodos nombrados en el anterior artículo –el periodo de carencia, la ampliación del plazo y la reducción del tipo de interés– y tampoco con la quita de la deuda. Además, debe cumplirse el requisito del 60% de los ingresos –como en la quita de la deuda– y que el valor de la vivienda hipotecada sea inferior a 200.000 euros en ciudades de más de un millón de habitantes, inferior a 180.000 euros en ciudades de más de medio millón, inferior a 150.000 euros en ciudades de más de 100.000 habitantes e inferior a 120.000 euros en ciudades con menos de 100.000 habitantes.

De acuerdo con los datos publicados por el Ministerio de Economía, solo 2.188 personas pudieron aplicar la dación en pago en el año 2015, lo que supuso un 22,6% menos que el año anterior. Afortunadamente, desde el 2015, la situación ha mejorado y cada vez vemos menos casos como éstos.

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Subrogación del préstamo hipotecario

¿Qué ocurre cuando subrogamos un préstamo hipotecario?

Estamos cediendo a otra entidad el derecho a cobrar la devolución del préstamo, por lo que nuestro acreedor pasa a ser el banco en favor del cual hayamos decidido subrogarlo. Esta entidad puede gestionarlo modificando el tipo de interés, la duración de los plazos, o incluso añadir capital. Esta operación conlleva una comisión de hasta el 1% del capital pendiente de amortizar en préstamos contratados antes del 27 de abril de 2003. Si nuestra hipoteca se formalizó más tarde, la subrogación nos costará un 0,5% de lo que nos queda por pagar. Todo esto, sin incluir los gastos de notaría, registro y gestión, que en cualquier momento puede añadir la nueva entidad.

Cancelación del préstamo hipotecario

¿Qué ocurre cuando cuando cancelamos el préstamo hipotecario?

Es como empezar de cero, de forma que, según expertos del BBVA, “al cancelar un préstamo y formalizar otro nuevo, es posible volver a negociar todos los apartados”.

La cancelación tampoco es gratuita, sino que tendrá un coste equivalente al de la subrogación, teniendo en cuenta que deberemos sumar la comisión de estudio, la de constitución y los gastos de tasación del inmueble.

Reunificación de todo lo que queda pendiente

La última opción que tratamos en este doble artículo es la reunificación de deuda. Existen empresas dedicadas a asumir todas las deudas de una persona, independientemente de cuántas entidades sean acreedoras, y a convertirlas en una sola que el cliente deberá pagar a esta empresa nueva. El propio BBVA explica en su web que estas empresas “piden un préstamo o hipoteca para cubrir el conjunto de las obligaciones crediticias”.

La ventaja para el deudor es que, además de resultarle más sencillo abonar las cuotas a una entidad que a varias, la cuota mensual termina resultando más barata.

Por el contrario, debemos tener presente que el número de cuotas será mayor –precisamente porque su precio será menor– y, en consecuencia, el importe final a pagar cuando saldemos la deuda será mayor que sin reunificarla. Este aumento de precio tiene sus motivos en una crecida de los intereses, en las comisiones por cancelación de las diversas deudas y, por último, en los gastos de apertura de un último préstamo.

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