No puedo pagar el préstamo: maniobras de rescate (Parte I)

Fecha de publicación: 11.06.2019
No puedo pagar el préstamo: maniobras de rescate (Parte I)

Los préstamos están de moda pero, pese a su éxito y fiabilidad en algunos casos, no son los productos más fiables del mercado. Por eso, algunas veces el experimento sale bien y, otras veces, sale mal. Bien lo saben en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), quienes advierten que “cualquier persona o empresa que diga que, por una cantidad de dinero, os puede resolver el problema, sencillamente os está mintiendo”.

Cabe destacar que esta plataforma nace por y para aquellas personas que, con el tiempo y por la crisis económica, no son o no han sido capaces de cumplir con los pagos de sus cuotas hipotecarias. La PAH insiste en afrontar estas dificultades con “calma, mucha calma” cuando las cosas no vienen de cara con los préstamos.

Fernando Sanahuja, por su parte, es socio del despacho de abogados Sanahuja Miranda y se las sabe todas en asuntos como este. “He visto negociaciones con bancos en las que las entidades no pasan a atenderte hasta un determinado número de pagos, otras que buscan una solución extrajudicial para evitar que su ratio de morosidad suba, o clientes que han firmado acuerdos peores del que ya tenían”, asegura.

¿Qué recomiendan los expertos para paliar esta situación?

No poder devolver el préstamo hipotecario es un problema tan serio como extendido. Por parte de Ricardo Gulias, director de RN Tu Solución Hipotecaria, “lo ideal cuando no se puede hacer frente a una cuota del préstamo o de la hipoteca es hablar con la entidad”.

Es lógico pensar que lo mejor y más realista es afrontar el problema con la verdad por delante, y esto implica que el banco esté al corriente de todo. La solución no pasa por simplemente dejar las cuotas impagadas sin comunicarnos con el banco, según el portal web Finanzas para todos, publicado por el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), porque podría traer “graves problemas”. Por ejemplo, la deuda podría ir aumentando a medida que pasaran los meses y no surgieran soluciones, hasta terminar desembocando en un dramático embargo de bienes o en un desahucio. “En caso de impago la entidad bancaria efectuará reclamación extrajudicial y, si la situación se mantiene sin cambios, presentará demanda judicial. Puede optar también por la reclamación a través de un notario, si bien es una opción poco habitual”, informa Sanahuja.

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Menos cuota con periodo de carencia

Como hemos comentado en algún artículo reciente, ahora es más fácil tratar los problemas con nuestro banco. Gulias se muestra de acuerdo cuando admite que “en los últimos tiempos las cosas han cambiado mucho. La banca ahora está más dispuesta a mediar, llegando a buscar soluciones menos drásticas”.

Este cambio se debe, en parte, a la fructífera aportación de la PAH, que en su Código de buenas prácticas bancarias disponible en su página web, la entidad bancaria tiene la opción de proponer un periodo de carencia en préstamos hipotecarios desde marzo de 2012. Este periodo de carencia implica que el cliente en problemas económicos pagaría sus cuotas sin amortizar el capital; es decir, abonando solo la cantidad relativa a los intereses. También existe la opción de pagar una ligera cuota de capital en virtud de entre 12 y 24 mensualidades, e incluso la alternativa de reducir el tipo de interés en base al euríbor más el 0,25.

Esto podría suavizar los problemas de impagos hasta alcanzar una situación más estable o una solución más efectiva.

Menos cuota con ampliación del plazo

Hay otro acuerdo relativamente sencillo al que podemos llegar con los bancos es el de ampliar el plazo de amortización del capital hasta los 40 años. Al final, lo que buscamos es lo mismo que en el periodo de carencia: pagar menos cada mes. En este caso, al estirar el plazo de devolución, las cuotas pierden peso y son más baratas. A cambio, estaremos endeudados más tiempo y, de todos modos, la PAH advierte que “hay que ir con mucho cuidado, porque puede resultar que finalmente la reducción de la cuota no era tan significativa como pensábamos o porque disminuye durante un período pero después vuelve a subir, incluso más que al principio de la operación”.

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