Luces y sombras en los microcréditos con ASNEF

Fecha de publicación: 29.11.2018
Luces y sombras en los microcréditos con ASNEF

No pocas veces insistimos en la importancia que tiene no solo solicitar la cantidad adecuada de dinero en un microcrédito, sino también escoger el momento más adecuado para hacerlo. Y todo porque debemos estar preparados para devolverlo. Incurrir en impago ante una entidad bancaria o crediticia puede tener consecuencias muy negativas para el estado y la reputación de nuestra economía, y eso bien lo saben quienes se han visto sorprendidos por unos intereses demasiado altos y un final del plazo que les ha atropellado. El resultado suele ser la morosidad, es decir, recalar en un fichero de morosos como ASNEF. De hecho, acabar en una lista como esta es más fácil de lo que parece: el origen puede residir en cualquier impago, por insignificante que pueda parecernos a simple vista –un recibo del móvil, una letra de la hipoteca atrasada o una factura de la luz impagada.

Posibilidades muy pequeñas, pero reales

La primera consecuencia de ser incluidos en el fichero ASNEF es una gran dificultad para volver a obtener dinero rápido online. No es imposible, pero casi. No obstante, así como hay entidades de crédito que rechazan la más mínima posibilidad de que un moroso siquiera solicite un crédito rápido, existen, en cambio, entidades que no dan tantos giros de tuerca. Esto es, que por remota que sea la posibilidad, sí permiten a una persona endeudada acceder a la solicitud de un crédito rápido online. Si tu situación es similar y estás inscrito en una lista de ASNEF, estas son algunas recomendaciones que puedes seguir a la hora de solicitar un préstamo urgente:

Al amparo de la ley

Es lógico dudar de la legalidad de una entidad que te permite hacerlo, pero como afirma la organización de consumidores FACUA, los créditos rápidos están regulados por la Ley 16/2011, de 24 de junio, de Contratos de Crédito al Consumo, que da protección a los consumidores de créditos con un importe de entre 199 y 75.000 euros.

¿Dónde radica la esperanza, entonces?

En la Ley de Usura, de 23 de julio de 1908, la cual dicta que, para que tus intereses sean considerados usureros, han de ser notable o desproporcionadamente superiores a la cantidad y circunstancias del caso. Teniendo esto en cuenta y que la entidad prestamista es quien evalúa tu situación económica para decidir si eres apto para optar al crédito –lo harán examinando tus datos en los ficheros de ASNEF y analizando la naturaleza y el importe de tu deuda–, la respuesta negativa siempre tendrá que ajustarse a los criterios legales e informarte del motivo de su decisión. Si te van a decir que no, al menos sabes por qué.

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El Código de Buenas Prácticas

La Ley 16/2011 nombrada anteriormente lo dice claro en su artículo 14: las entidades prestamistas de dinero rápido no pueden prestar capital a quienes consideren incapaces de devolverlo, sin importar que sean morosos o no. Se abre así la puerta de los morosos cuando vemos que la mayoría de entidades crediticias forman parte de la Asociación Española de Micropréstamos, la cual profesa un Código de Buenas Prácticas para la concesión de estos productos: las partes se comprometen a tratar a las personas con dificultades económicas, o deudoras en ASNEF, con comprensión y optimismo así como remitiéndolas a otras asociaciones que puedan prestarles asesoramiento de forma gratuita.

Ante todo, un consumo responsable

Eso sí, justo como nosotros promulgamos lo hacen las propias entidades, que en su Código de Buenas Prácticas piden un consumo responsable y moderado, una decisión económicamente astuta y evitar la acumulación de micro créditos para lograr una cantidad mayor, sino recurrir directamente a un préstamo de cantidades mayores. El Banco de España es claro y tajante respecto a la peligrosidad en el abuso de la contratación de microcréditos. Son productos pensados para consumirse en limitadas ocasiones. Su uso está recomendado, pero siempre bajo la perspectiva de un tratamiento responsable del dinero, sin poner en riesgo la salud financiera de uno. Es una operación financiera que, como todas, no está exenta de riesgos y peligros, y lo mejor es que evitarlos está siempre en nuestra mano.

 

Fuente: Diario de Navarra

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