Los presentes, su pasado y su futuro

Fecha de publicación: 29.01.2018
Los presentes, su pasado y su futuro

Parece una tontería, pero hace ya mucho que los bancos dejaron de regalarnos vajillas y tostadoras. Y es que, en época de empaquetar y regalar, nos vienen muchas cosas a la cabeza. Nuestro cerebro rebusca en su interior una idea que nos ilumine y que nos marque el camino hacia la tienda donde encontraremos el regalo perfecto para nuestros seres queridos. Es en esta avalancha de bocetos y descartes cuando recordamos, aunque sea tirando de recursos desesperados, lo que solíamos regalarnos mutuamente antaño. Y entonces, nosotros os decimos, ¿recordáis lo que solían regalarnos los bancos?

Y es que, quien ha hecho un poco de calle ha visto a señoras y señores saliendo de sucursales con una libreta recién abierta y cargados de vajilla nueva, o tostadora, microondas incluso. ¡Hasta cuberterías! Vaya espectáculo era aquello, algunos bancos parecían más bien tómbolas, y claro, había quien hacía el agosto bajo el aire acondicionado de las oficinas.

Tras haber estado llenando los salones de miles de hogares durante años, de repente, han cambiado de objetivo. Ahora quieren cazar a presas más jóvenes, quieren actualizarse al ritmo de sus clientes, que están cada vez más familiarizados con la tecnología, y han digitalizado sus regalos.

La tómbola bancaria

Las cámara de fotos y el televisor, los cuales constituyeron el primer paso hacia los regalos 2.0, reinaron durante la década de los 2000. Los productos hechos de cerámica y cuyo destino residía en la cocina fueron desapareciendo de los escaparates de las sucursales, y ahora una bandada de género masculino plantaba la oreja ante la llamada de los bancos con sus suculentos presentes. Poco después, llegamos a un punto en el que la mayoría de la población posee un compañero con pantalla por cara y teclas como dentadura, lo que ha hecho aumentar la masa interesada en este nuevo estilo de recompensa digital por parte de unos bancos que, nunca mejor dicho, se veían dando con la tecla.

Pero desde que empezó la segunda década del siglo XXI, una nueva generación de aparatos ha conquistado a la población: los gadgets tecnológicos. Smartphones, tablets o smartwatches copan los primeros puestos en los escaparates bancarios. Javier Mezcua, experto de HelpMyCash, reitera que “los bancos han sabido aprovechar el poder de seducción de estos aparejos inteligentes para atraer a nuevos clientes”. Estefanía González, portavoz de finanzas personales de Kelisto, señala que el único hueco que aún queda para los regalos algo más tradicionales está en las cuentas infantiles y juveniles.

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CaixaBank, por ejemplo, regala un televisor de 32 pulgadas, una tableta o un smartwatch, todos ellos de la marca Samsung y valorados en más de 200 euros, a los clientes que domicilien una nueva nómina de al menos 750 euros, 3 recibos y hagan 3 compras al trimestre con la tarjeta. BBVA, por su parte, reserva los gadgets más codiciados para captar clientes con nóminas abultadas. La entidad regala un iPad Mini 2 a aquellos que domicilien una nómina de al menos 2.000 euros.Tablets también se pueden conseguir con la Cuenta Super Bat de Laboral Kutxa, por ejemplo. Y auriculares o relojes deportivos se pueden lograr con Banco Popular y Bankia.

El experto de HelpMyCash recuerda que «los regalos tecnológicos están reservados a aquellos clientes que están dispuestos a vincularse con la entidad. Es la recompensa que ofrece el banco a cambio de que un cliente, normalmente nuevo, domicilie una nómina o una pensión». Y, aunque puede ser una buena opción, Mezcua advierte que «aceptar un regalo implica en la mayoría de los casos asumir un compromiso de permanencia de entre uno y tres años cumpliendo las condiciones de la campaña promocional so pena de tener que asumir una penalización que dependiendo del valor del regalo puede superar los 100 euros».

Finalmente, queremos preguntarnos, y con ello preguntároslo a vosotros, si el regalo en cuestión merece un compromiso de tal envergadura con una entidad bancaria.

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