Las tentaciones de una segunda residencia: vencerla o asumirla

Fecha de publicación: 25.06.2019
Las tentaciones de una segunda residencia: vencerla o asumirla

Si hacemos un recuento de las viviendas propiedad de particulares, más de un 75% de éstas constituyen residencia habitual, un 3% está en desuso, un 9% se alquila y el 12% restante resulta ser la segunda residencia de sus propietarios. Poniendo el foco en los propios particulares, solo un 18% afirma tener dos viviendas, pero un 57% de éstos utiliza una de ellas como segunda residencia o vacacional, según un informe de Fotocasa.

Como vemos, disponer de un inmueble alternativo es relativamente común, en parte por lo atractivo que resulta tener una segunda opción y poder cambiar de aires.

Sin embargo, Ileana Izverniceanu, portavoz de la OCU, advierte que “no es lo mismo utilizarla un mes al año más algunos fines de semana, que pasar en ella la mitad del año si estoy jubilado”. Con ello, quiere decir que de la elección de la segunda vivienda dependen muchos factores: situación familiar, hijos y su edad, cuadrar vacaciones familiares

Comprar no es la mejor opción para la OCU

Izverniceanu nos pide que valoremos los gastos anuales que comportan adquirir y mantener la segunda vivienda, que rondarían los 1.800 euros aun sin reformas. “Solo en impuestos y gastos de compra hay que contar con un 15% del valor del piso”, afirma.

Hay otra opción, consistente en considerar esa vivienda como una inversión de futuro y venderla cuando se revalorice. Según la experta de la OCU, ésta “es una apuesta arriesgada. En alguna ocasión, una vivienda a precio rebajado en una zona de nueva atracción turística habrá podido revalorizarse, pero, en general, a medio plazo debe haber una corrección de precios de la vivienda para adecuarlos a la capacidad real de pago de los hogares españoles”. La portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios concluye que, habitualmente, comprar la segunda residencia no es la mejor idea.

Comprobación in situ

Si, de todas formas, nos podemos permitir adquirir la segunda vivienda en propiedad y nos lanzamos, hay ciertas cosas que debemos saber.

Es preciso visitar la zona y el inmueble con calma y si es posible en varias ocasiones”, afirma Izverniceanu. Es clave conocer el entorno, su situación exacta, las condiciones del terreno, el clima, etc. Y mejor aún sería que, antes de iniciar el proceso de compra, pasemos unos meses alquilados en la vivienda deseada; de esta forma, experimentamos lo que es vivir allí para descubrir ventajas y desventajas menos aparentes a primera vista.

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De paso, fijémonos bien en el estado del material de la vivienda y sus instalaciones. La experta asegura que “el uso esporádico que suele darse a las segundas residencias hacen que el estado de conservación no sea muchas veces el idóneo” y advierte de que “en una visita rápida quizá no nos demos cuenta de la presencia de humedades, el estado de las tuberías, la necesidad de acometer obras en el edificio o en sus servicios como la piscina”.

Dudar de lo llamativamente barato

A veces, los chollos resultan no serlo. Extrema las precauciones cuando encuentres uno y averigua la razón de ese precio. “Quizá sea un pozo sin fondo de gastos de mantenimiento o comunitarios; quizá haya problemas porque muchos propietarios no residen en el país o la comunidad de propietarios tiene morosos; quizá se haya deteriorado el ambiente colindante; o quizá es el ruido de los aviones cercanos el que molesta”.

Financiación y fiscalidad

Entrando en números, también debemos tener en mente que las condiciones de la hipoteca pueden variar respecto a las de la vivienda principal. Por ejemplo, que el porcentaje máximo de financiación no llega al 80% de la primera vivienda.

Alessio Zambon, responsable de marketing de Mediolanum, entra en juego con una advertencia: “Puesto que se considera recomendable que las cargas financieras no superen globalmente el 35% de la renta neta disponible, eso condicionaría también el monto total de una segunda hipoteca”.

También apreciaremos diferencias en materia fiscal. “Cuando la segunda casa no es vivienda habitual, el propietario debe imputar una renta inmobiliaria por ella en su declaración de la Renta”, explica la experta fiscal Rebeca Vázquez, antes de situar dicha renta en un 2% sobre el valor catastral del inmueble. Aunque es posible aplicar el 1,1% si el valor catastral del inmueble ha sido sometido a revisión y modificación a través de un procedimiento de valoración colectiva válido a partir de entrado el periodo impositivo legal. No obstante, si somos propietarios de la segunda vivienda sin relación económica de por medio, no habrá gasto deducible.

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