Las razones legales para anular los pactos sobre cláusulas suelo (II)

author Óscar Ahulló Fecha de publicación: 23.07.2020
Las razones legales para anular los pactos sobre cláusulas suelo (II)

La justicia europea decide que, si el banco no informó bien al cliente durante la negociación de las cláusulas suelo, éste puede solicitar su anulación, que fallarán los juzgados españoles

Las razones del TJUE

Fue en un juzgado de Teruel de donde surgió el camino que llevó a la sentencia del TJUE. Un cliente de Ibercaja reclamó la presencia de cláusulas abusivas en su contrato de hipoteca, y este tribunal elevó la causa a la sala cuarta del tribunal europeo. Esta indica que “la circunstancia de que la celebración del contrato de novación al que se refiere al litigio principal se enmarque dentro de la política general de renegociación de los contratos de préstamo hipotecario de tipo variable que incluían una cláusula suelo (...) podría constituir un indicio de que XZ [como se refiere al demandante para no identificarlo] no pudo influir en el contenido de la nueva cláusula”.

La interpretación fundamental es que la firma del prestatario no demostraba que tuviera la potestad de negociar o modificar las condiciones del contrato.

La sentencia reza, asimismo, que “lo mismo cabe decir respecto del hecho de que, según indica el juzgado remitente, la entidad bancaria no facilitara a XZ una copia del contrato y tampoco le permitió que se lo llevara consigo para que pudiera tener conocimiento del mismo”.

Esta afirmación da a entender que la justicia europea no se fiaba de los procederes del banco cuando este no permitía a sus clientes ni siquiera leer detenidamente el contrato para su adecuada comprensión y cavilación. No es ni de lejos suficiente el hecho de que las entidades bancarias propongan a sus clientes acordar novaciones; es más, podría resultar incluso sospechoso de incurrir en mala fe.

La jurisprudencia europea, a partir de esta sentencia, no dejó sin tocar el tema del desistimiento implícito, por parte del cliente, de emprender acciones legales en relación con cualquier cláusula de su hipoteca. Declara no vinculante esta especie de compromiso encubierto porque “por definición el consumidor no puede comprender las consecuencias de su adhesión a una cláusula de esa naturaleza por lo que se refiere a las controversias que puedan surgir en el futuro”. Es imposible para el cliente saber si en realidad va a necesitar reclamar ante la justicia en el futuro, y obligarle a no hacerlo va en contra de sus derechos como consumidor.

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Satisfacción en las asociaciones de consumidores

Como es lógico, las asociaciones de usuarios de productos financieros están contentas con el fallo de la justicia europea. En palabras de Patricia Suárez, presidenta de Asufin, “estamos satisfechos porque nos preocupaba que por una sentencia del Supremo que establecía que no se podía reclamar desde mayo de 2013 para atrás, los consumidores perdiesen el dinero pagado de más por la cláusula suelo; ahora se abre una ventana más para reclamar”.

Según esta organización, existen alrededor de 500.000 clientes que han visto vulnerados sus derechos por la aplicación de las cláusulas suelo en sus contratos de hipoteca, a una media de 20.000 euros perdidos, cada uno. Según Suárez, “los consumidores firmaron acuerdos sin saber a cuánto dinero estaban renunciando. Nos preocupa mucho que el Supremo siga avalando las malas prácticas de la banca, esperamos sinceramente que rectifiquen”.

El presidente de Adicae, Manuel Pardos, habla de la sentencia del TJUE como de “un varapalo de nuevo a la justicia española y, sobre todo, a la banca española”. No esconde su satisfacción cuando celebra el “triunfo de los consumidores españoles en Europa”, y tampoco duda en recriminar a algún banco en concreto que “en vez de reconocer que había una cláusula abusiva declarada (...) prefirió operar por su cuenta como agente mediador” a través de “acuerdos a oscuras con el consumidor individual”.

Desde el otro lado, José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB), defiende su perspectiva y a las principales entidades financieras de España asegurando que los bancos “siempre están abiertas a hablar con sus clientes” y que, pese a todo, el fallo “avala esta actuación de los bancos”. “Este tipo de acuerdos, como todos los demás, tienen que ser transparentes y la banca está sujeta a unas estrictas normas de transparencia que cumple con carácter general”, concluye.

Fuente: El Páis

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Óscar Ahulló

Es redactor creativo publicitario y redactor web especializado en finanzas.
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