Las razones legales para anular los pactos sobre cláusulas suelo (I)

author Óscar Ahulló Fecha de publicación: 21.07.2020
Las razones legales para anular los pactos sobre cláusulas suelo (I)

La justicia europea decide que, si el banco no informó bien al cliente durante la negociación de las cláusulas suelo, éste puede solicitar su anulación, que fallarán los juzgados españoles.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha vuelto a fallar a favor de los clientes en un caso sobre cláusulas suelo. A partir de ahora, los juzgados españoles tendrán que decidir en qué casos se consideran cumplidas las exigencias de información y transparencia por parte de los bancos al negociar la novación hipotecaria con sus clientes. Y es que, las cláusulas suelo solo se permitirán en los contratos de hipoteca si el usuario lo firmó bien enterado, comprendiendo las consecuencias y lo que en sí representan dichas cláusulas, y tras haber participado activamente en la negociación, descartando la habitual unilateralidad.

El incumplimiento de todo lo anterior faculta al juez a anular las cláusulas suelo.

Cláusulas suelo y novaciones

Este es un tema recurrente en las épocas de burbuja inmobiliaria y crisis económicas. Recordemos que las cláusulas suelo son disposiciones contractuales que impiden que el tipo de interés variable en un préstamo hipotecario no pueda ser inferior al establecido por dicha cláusula. Esto impide un abaratamiento natural del interés, y lo mantiene siempre por encima de cierto precio. Como consecuencia, aunque el Euribor baje, el precio de los intereses no lo hace. Ya en su momento, miles de usuarios perjudicados recurrieron a la justicia y el Tribunal Supremo declaró abusivas las cláusulas suelo en los casos en que los usuarios no estuviesen debidamente informados por el banco, aunque descartó la aplicación de la retroactividad.

A raíz de la revolución provocada por la sentencia del TS, los bancos promocionaron la novación de hipotecas. La novación consiste en cambiar una cláusula declarada abusiva por otra adaptada a las exigencias de la jurisprudencia. La trampa de las novaciones es que incluían una renuncia implícita del cliente a demandar cualquiera de las cláusulas.

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La justicia se compromete a actuar

Lo que pretendían los bancos era curarse en salud ante posibles cambios de interpretación por la justicia europea. De hecho, en 2016, el TJUE añadió el derecho de los clientes a reclamar todo el dinero que habían pagado de más a causa de la aplicación de la cláusula abusiva, ahora con efecto retroactivo, antes de 2013.

La duda era, entonces, ¿qué pasaba con los clientes que se habían comprometido a no demandar a los bancos en la firma de las novaciones?

En primera instancia, el TJUE “no se opone a que una cláusula de un contrato celebrado entre un profesional y un consumidor, cuyo carácter abusivo puede ser declarado judicialmente, pueda ser objeto de un contrato de novación entre ese profesional y ese consumidor, mediante el cual este último renuncia a los efectos que pudieran derivarse de la declaración del carácter abusivo de esa cláusula”, según se especifica en la sentencia.

Pero todavía queda atender a las condiciones que convierten en legal la renegociación de las cláusulas suelo, según las cuales, una novación es válida “siempre que la renuncia [a presentar reclamaciones judiciales] proceda de un consentimiento libre e informado por parte del consumidor, extremo este que corresponde comprobar al juez nacional”.

Esto significa que, a pesar de haber firmado el cliente la novación, incluido el compromiso a no demandar, la justicia española debe aceptar la reclamación con el objetivo mayor de esclarecer si ha sido perjudicado por el banco.

¿Qué sabe y qué desconoce el cliente?

La justicia europea no se queda ahí, ya que, además, incide sobre la importancia de la protección de los consumidores en su sentencia: “Se considerará que una cláusula no se ha negociado individualmente cuando haya sido redactada previamente por el profesional y el consumidor no haya podido influir sobre su contenido”.

Es decir, que una cuestión trascendental será que el cliente, además de saber que la cláusula que se le imponía era abusiva, tenía la posibilidad de eliminarla del contrato mediante una negociación real con el banco. Y de la misma forma, comprendiendo las consecuencias de comprometerse a no emprender acciones legales al firmar el contrato de novación.

Fuente: El Páis

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Óscar Ahulló

Es redactor creativo publicitario y redactor web especializado en finanzas.
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