Las claves para llevar a tus ahorros de viaje

Fecha de publicación: 27.11.2018
Las claves para llevar a tus ahorros de viaje

No corren buenos tiempos para la rentabilidad de los depósitos a plazo fijo en la gran banca española. Si buscamos cobrar intereses, lo máximo que vamos a encontrar es el 0,04% TAE que ofrece Bankia o el 0,02% TAE de CaixaBank. En otros bancos, ni existen. En cambio, fuera de la gran banca encontramos filones como el de WiZink, que ofrece un depósito a 18 meses al 0,50% TAE, y el de Banca Farmafactoring a 6 meses y al 1,20% TAE. Pese a ello, España es el segundo país de la eurozona con los depósitos menos rentables, solo le vence Irlanda, según el BCE.

Sabiendo esto, no es ninguna locura trasladar nuestros ahorros a otros países, en busca de rentabilidad. El idioma ha dejado de ser un problema gracias a plataformas como Raisin, que facilita este traslado en su web en español con más de 60 depósitos de países como Francia, Italia, Portugal, Austria y Bélgica que nos pueden dar una rentabilidad de hasta el 2% TAE. Pinta todo bastante bien, pero ¿cómo se hace para llevar nuestro dinero de España al extranjero? Lo respondemos en cinco puntos.

Salvados por el Fondo de Garantía de Depósitos

El primer punto a favor es la obligatoriedad a la que están sometidos todos los países de la UE a ofrecer un Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) que cubre hasta 100.000 euros por depositante y banco. Esto significa que, sin importar en qué país de la UE abrimos un depósito, las garantías serán las mismas que en España.

Declaración de no residente fiscal

Lo primero que tenemos que hacer es informar al banco de que nuestra residencia fiscal es España, y así nos quitamos de en medio la doble imposición de impuestos. Algunos bancos exigen el certificado de residencia fiscal, descárgalo en la web de la Agencia Tributaria y asegura la jugada. Nos abonarán los intereses brutos sin retenciones que valgan, y pagaremos más tarde en España los impuestos que procedan.

Preparamos el modelo 720

El modelo 720 es un documento que presentaremos a la Agencia Tributaria para hacerle saber que nuestras cuentas y depósitos en el extranjero contienen más de 50.000 euros. Lo haremos por Internet durante el primer trimestre del año posterior al de la declaración de las cantidades. En el formulario se nos pedirá introducir la cantidad exacta  de saldo y también el saldo medio de cuentas y depósitos al cierre del ejercicio fiscal. Solo si al año siguiente la cantidad aumenta en 20.000, tendremos que enviarlo de nuevo.

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El formulario ETE, solo para afortunados

Son un embrollo, pero tener que presentar este informe al Banco de España es buena señal. Su nombre de pila es declaración sobre transacciones económicas y saldos de activos y pasivos con el exterior, y se nos pedirá solo si la suma de saldos en el extranjero alcanza el millón de euros, y lo presentaremos todos los años antes del 20 de enero. Para fortunas de entre 100 y 300 millones, la declaración es trimestral; mensual para las superiores a 300.

Tributando en España, como siempre

El FGD también repercute en el pago de impuestos: todos esos intereses y depósitos obtenidos fuera de España los declararemos como si los hubiéramos ganado en nuestro país. Simplemente, los sumaremos a los que hayamos obtenido en España, y dejaremos que la Agencia Tributaria calcule la retención, cuyo mínimo se sitúa en el 19%. Todo esto es en el caso de que el banco extranjero no nos haya retenido ninguna cantidad. Si lo ha hecho, tendremos que incluir también dichas retenciones en nuestra declaración de la renta si no queremos terminar con la doble imposición.

 

Fuente: El Mundo

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