Las aventuras del autónomo en busca de su hipoteca

Fecha de publicación: 25.09.2018
Las aventuras del autónomo en busca de su hipoteca

A Celia Ferrero, vicepresidenta de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), ya le han formulado muchas veces la misma pregunta: ¿Cuál es el principal problema de los autónomos para solicitar una hipoteca? Y ella siempre responde lo mismo: “Demostrar su solvencia sin tener una nómina”.

El truco lo revela a continuación, y es tan sencillo como convencer al banco de que eres capaz de pagar el préstamo. “Y esto vale por todo tipo de créditos”, añade.

Se ha registrado una menor recurrencia a la solicitud de financiación por parte de los autónomos al mismo tiempo, curiosamente, en que sus condiciones de acceso a ella han mejorado. Aquí vemos tanto una contradicción como una doble buena noticia. Y algún autónomo añadiría, entre dientes: “¿Y ahora sí?”.

La ATA ha encuestado a multitud de trabajadores por cuenta propia, de los cuales, un 31,8% ha tenido que recurrir a un banco durante el primer semestre del año. De todos ellos, un 76,2% –un 5% más que en el anterior barómetro– lo vieron concedido. La primera cifra es felizmente baja y la segunda, felizmente alta.

“A pesar de que la demanda del crédito está bajando, es importante señalar como únicamente al 15,6% de los autónomos que han acudido a una entidad financiera en 2018 se le ha denegado la financiación, mientras que este porcentaje en 2015 era del 36,6% y en diciembre de 2017 del 19,2%”, explica Ferrero. Según el otro 8,2%, todavía están esperando una respuesta. Esto parece allanar el camino del autónomo para dirigirse al banco y solicitar una hipoteca. Aun así, siempre hay piedras en el tortuoso camino de la financiación.

El mito del autónomo sin hipoteca

Ante el mito que circula acerca de que no existen los autónomos con una hipoteca concedida, Ferrero responde: “Un autónomo puede obtener una hipoteca, pero es y ha sido siempre más difícil que para un asalariado”.

Ricardo Gulias es el director general de la empresa de intermediación Tu Solución Hipotecaria, y admite lo que viene pronunciando Celia Ferrero: “Hay muchas entidades que no quieren financiar autónomos, salvo que ya tengan conocimiento de su comportamiento financiero porque estos últimos son sus clientes”.

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¿De dónde sale toda este recelo?

Evidentemente, la primera es la inestabilidad económica que comporta trabajar por cuenta propia. Su fragilidad laboral y anímica, la carga fiscal, los gastos a los que se debe, los riesgos de una gestión “en solitario”…

Por el contrario, lo que buscan los bancos es un cliente con ingresos regulares, buenos contratos laborales –indefinido si es posible–, etc. Y claro, al autónomo solo le queda tirar de labia y, sobre todo, “garantías y avales”, como dice Ferrero, para convencer a la entidad.

Pero, ¿cómo?

Se trata de aportar “muchísima más documentación que los demás, así como demostrar la existencia de bienes en propiedad (también los activos del negocio) o personas que puedan avalar nuestra solvencia, generalmente cónyuges o familiares”, afirma Ferrero.

Presentar una declaración de la renta a la altura de las circunstancias

Es la declaración de la renta la mayor trampa que debe vencer el autónomo, según Gulias. “Mal asesorados, algunos autónomos compensan muchos gastos para pagar menos impuestos y acaban declarando unos ingresos muy bajos”. Y nos preguntamos, ¿quién les da la oportunidad de obtener la hipoteca a los sospechosos de no poder devolverla?

Según Guilias, deben presentar declaraciones que demuestren que sus ingresos están a la altura de las circunstancias. Esto es, declarar más. Todo esto requiere “un cambio de mentalidad” pero entiende que a los autónomos les tenia compensar los gastos.

De igual forma, Celia Ferrero recomienda evitar “que la información económica aportada al banco, especialmente la relativa a la fiscalidad, no cuadre con el balance del negocio”.

Y, evidentemente, presentarse limpio de deudas es fundamental, por lo que hay que resolver cualquier impago antes de solicitar nada. Se requiere un historial de movimientos financieros impecable y puntual, en el cual el banco pueda confiar.

No hay que olvidar que al asalariado no se le pide tanto como al autónomo.

 

Fuente: El País

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