La vida con las tarjetas de crédito

Fecha de publicación: 29.03.2018
La vida con las tarjetas de crédito

Hay quien dice que, a día de hoy, pagar con tarjeta está reñido con hacerlo mediante efectivo. Que estamos con el dinero palpable y físico de toda la vida o, en cambio, nos ponemos del lado de las tarjetas. Resulta tentador poner en tela de juicio la postura de la rivalidad, del “Efectivo vs Tarjeta”, del uno o lo otro. ¿Por qué no ambos? ¿Por qué no complementarse?

Es cierto que el pago con tarjeta ha adquirido la misma proporción e importancia que el pago con efectivo, y resulta beneficioso poder echar mano de ambos recursos según nos convenga. Pero el dinero plástico que pasamos ahora por los llamados datafonos está hecho de otra pasta, y hay quienes todavía deben aprender a usarlo.

Porque un uso erróneo de las tarjetas puede provocar sobreendeudamiento.

Según los últimos datos del Banco de España, en España “residen” algo menos de 80 millones de tarjetas, de los cuales casi 50 millones son tarjetas de crédito, y el resto, de débito.

Y los registros no paran de aumentar desde el año 2015. Por eso es crucial conocer estos artilugios, familiares y al mismo tiempo desconocidos para muchos usuarios. Porque su poder está infravalorado y el daño que puede ocasionar un uso negligente, inimaginable.

Hoy lanzamos siete directrices para atar en corto a nuestras queridas tarjetas bancarias.

Lo primero es lo primero, es decir, la tarjeta

En el caso de tener deudas de diversos orígenes, se recomienda encarecidamente saldar primero las derivadas por el uso de las tarjetas. No es por quitarle importancia a las demás, pero es que estas deudas contienen intereses que crecen y crecen a medida que se aplazan los pagos. Mejor saldar la deuda cuanto antes, y olvidarnos.

Por la misma razón es una buena opción pagar una cantidad ligeramente superior a la mínima, ya que, de lo contrario, el saldo adeudado seguirá creciendo cada mes. Los expertos recomiendan no dejar nunca que el saldo adeudado supere el 30% de la línea de crédito de la tarjeta.

No olvides la verdadera función del crédito

Solo una cosa. Ten siempre presente que, a pesar de lo cómodo que pueda resultar el tirar de tarjeta de crédito, esto supone un préstamo que a final de mes tendremos que devolver y, por tanto, dejará de contabilizar como ingresos. Aunque no lo veas, así es como sucede.

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No recurras a una tarjeta para pagar los gastos de otra

Habitualmente se recurre a una segunda tarjeta para afrontar los pagos de la primera. Esta es una maniobra muy arriesgada, ya que, como si de una avalancha de billetes se tratase, la deuda irá rodando y creciendo y acumulando cifras negativas. En su lugar, busca otras formas de obtener el dinero.

Entérate de lo que compras

Antes de comprar, entérate de lo que comporta cada adquisición. Investiga y averigua, por ejemplo, la fecha de corte, que determina la cantidad a pagar, así como el momento en que debe realizarse dicho pago. Más que nada porque si no saldas la deuda a tiempo, la compra acabará saliendo más cara.

A más tarjetas, menos dinero

A más de uno puede darle por relacionar directamente el número de tarjetas que luce en su cartera con su riqueza. No. Si los bancos nos acribillan con ofertas promocionales del uso de sus tarjetas no es, precisamente, para hacerte más rico. De hecho, tener más tarjetas de las necesarias equivale a un mayor gasto y, a su vez, a más problemas.

Elabora tus presupuestos

Si no tienes un control sobre tus ingresos, después te comportará mucho esfuerzo evitar caer en gastos mayores de lo que puedes afrontar, dado que no sabrás qué te puedes permitir y qué está fuera de tu alcance. En la comodidad está la trampa, no caigas en ella.

Permítete la mejor tarjeta

Ya que vas a estrenar tarjeta, párate a estudiar sus condiciones antes de contratarla y compárala con otras que hayas visto. Considera las comisiones que aplica cada banco para no ser víctima de cobros abusivos. ¿O es que acaso te compraste el coche sin mirarle las ruedas?

 

Fuente: Levante - EMV

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