La justicia contra los intereses de demora

Fecha de publicación: 07.11.2017
La justicia contra los intereses de demora

Llega la fecha de vencimiento de una cuota de un préstamo o crédito y no se produce el pago de la misma. Situación poco deseada, a priori, por la entidad financiera; pero aún menos por el deudor, ya que conlleva lo que se conoce como intereses de demora.

¿Qué son los intereses de demora y cómo deben gestionarse?

Los intereses de demora son un porcentaje de dinero añadido a la cuota como consecuencia del impago de ésta. Toda la información relativa al tipo y a la forma en la que se aplica y calcula habrá de ser necesariamente facilitada, siempre antes de la firma del préstamo, por parte del prestamista o intermediario. Estas mismas condiciones aparecerán también en el contrato del producto financiero.

El techo de los intereses de demora

Afortunadamente para muchos, la ley establece un límite general a este tipo de intereses: siempre que el crédito supere los 200 euros, los intereses no podrán ser superiores a dos veces y medio el interés legal del dinero en ese momento. El interés legal del dinero se actualiza cada año en los Presupuestos Generales del Estado y, para 2017, es del 3%. Es decir, que el límite porcentual se situaría en el 7,5%.

En cuanto a los préstamos hipotecarios, el Anteproyecto de ley que busca reformar la Ley Hipotecaria estipula que el interés de demora será el triple del interés legal del dinero vigente a lo largo del periodo que se considere, cifra a la que se sumarán dos puntos porcentuales. Por lo tanto, en 2017 sería, ni más ni menos, que del 11%. El interés de demora solo podrá devengarse del capital pendiente de pago y no podrá ser capitalizado. Esta propuesta modificará y empeorará las condiciones de la actual Ley Hipotecaria, que establece el límite de los intereses de demora en un porcentaje inferior, capacitando al cliente, además, a negociarlo con el banco.

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Aun así, en mayo de 2015, el Tribunal Supremo declaró abusivos los intereses de demora que superaran en más de dos puntos porcentuales el tipo de interés del propio préstamo.

Una sentencia muy polémica, ya que la banca la consideró un castigo a quienes sí pagan a tiempo sus cuotas. Sea como fuere, empezaron entonces las reclamaciones judiciales por todos los cobros de intereses de demora que habían superado lo establecido en la sentencia del Supremo.

Comisiones tan injustas como absurdas

Llegar tarde a la devolución de la cuota supone, no solo el pago de los intereses de demora, sino también la aplicación de la incomprensible comisión por reclamación de posición deudora. Ésta no hace sino herir de muerte al deudor, ya que se cobra por poner en su conocimiento qué deuda es la adquirida al no abonarla en plazo. En otras palabras, se le puede cobrar hasta 45 euros por el hecho de notificarle la existencia de una deuda por correo, incluso, atención, después de haber abonado la cuota en cuestión, junto con el dinero extra del interés de demora.

En este caso, la justicia también se ha visto obligada a alargar sus tentáculos hasta posicionarse al lado de los consumidores, al menos en una ocasión. El Juzgado de lo Mercantil número 1 de Vitoria, en una sentencia emitida en junio del año pasado, anuló la comisión por reclamación de la deuda de Kutxabank y prohibió aplicarla a futuros clientes, al considerarla abusiva. La entidad cobraba 30 euros de comisión en contratos de crédito y cuentas corrientes.

Ahora solo cabe esperar que no sea un espejismo.


Fuente: El País.

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