La guerra de tipos: hipotecas variables VS fijas

Fecha de publicación: 28.11.2019
La guerra de tipos: hipotecas variables VS fijas

La historia de los tipos de interés fijos en los préstamos hipotecarios sigue igual. Niveles más bajos que nunca por el euríbor y la batalla por venderlos, cada vez más feroz.

Llevamos tiempo afirmándolo, pero es que merece la pena repetirlo: estamos ante la mejor época de la historia para contratar hipotecas fijas. Todo arranca en la depresión del euríbor, que ya ha alcanzado mínimos insospechados, y esto provoca un efecto dominó en los intereses variables y los fijos. Pero, ¿por qué produce tal efecto?

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El porqué de la guerra de tipos

Paloma Arnaiz, secretaria general de la Asociación Española de Análisis de Valor (AEV), lo explica así: “El desplome del euríbor obliga las entidades a incentivar los productos a tipo fijo, que les generan una mayor rentabilidad que las hipotecas variables”. Y ahí es donde se origina esa “guerra de tipos”, en la que los bancos se pelean por vender hipotecas fijas porque “ofrecer un tipo fijo atractivo es clave para captar a los clientes e incrementar sus cuotas de mercado”, añade Arnaiz.

Solo una situación como esta es capaz de provocar ofertas como estas:

  • TAE de Openbank: 2,34% en su franja más elevada, de 26 a 30 años.
  • TAE del BBVA: 2,365% también en su tramo más elevado.
  • TAE de Bankia: 2,41%.
  • TAE de Bankinter: 2,45%.
  • TAE de Banco Sabadell: 2,79%.

Pero no todas las promociones son iguales: otros bancos ofrecen facilidades además de descuentos, “como, por ejemplo, pagar la tasación de la vivienda”, afirma Simone Colombelli, director de iAhorro.

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El cliente se frota las manos

Las cifras son llamativas, especialmente si las comparamos con las de hace unos años: “Cuando el euríbor cayó por primera vez a terreno negativo, en febrero de 2016, la media del tipo fijo estaba en el 4,06%”, asegura Colombelli. Y, claro, aquí es el cliente quien sale ganando, especialmente porque desde entonces, según el INE, las hipotecas de interés fijo acordadas y firmadas entre banco y cliente han bajado significativamente: desde mayo de 2018 nunca han rebasado el 3,15%, llegando a su nivel más barato en diciembre, con el 2,98%. La principal consecuencia es que el usuario paga menos dinero en sus cuotas mensuales. Arnaiz calcula que “cada punto de subida del tipo hipotecario hace que las cuotas del préstamo se eleven en torno a un 12%”. Por tanto, “solo si las condiciones laborales y salariales mejorasen a un ritmo similar, este incremento no representaría un desincentivo grave”.

Esto también beneficia a aquellos con una hipoteca antigua, ya que si cambian de banco mediante una subrogación, encontrarán unas nuevas condiciones muy buenas.

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Las hipotecas fijas, a la remontada

Y entonces, ¿qué hipoteca es mejor, la fija o la variable? En opinión de Mercedes Blanco, directora general de la intermediaria BGestión Global, dependerá, como siempre, de tus preferencias: “Si vas holgado con tus ingresos y quieres la seguridad de unos intereses que no van a cambiar durante toda la vida del préstamo, puedes escoger el tipo fijo; por el contrario, si vas justo de dinero y quieres pagar menos, mejor la variable”. Pero la hipoteca variable tiene el riesgo implícito de sufrir modificaciones. Ahora es la más baja, pero el hecho de ser variable implica la posibilidad de que deje de serlo. Por eso, hay que estar atentos al “riesgo que se produzcan subidas sustanciales de los tipos variables una vez transcurridos unos años”, advierte la experta.

Claramente, la preferencia es muy pareja entre los usuarios. En 2010 no era así, puesto que el 10% de las hipotecas que se firmaban eran de tipo fijo. Ahora lo son el 43,7%. “Si puede permitírselo, el usuario ya coge la fija, por la seguridad que le ofrece y porque la diferencia con los tipos variables ya no es tan amplia”, asegura Blanco. No es de extrañar, entonces, que, según Colombelli, “antes, el cliente que quería una variable ni preguntaba por la opción de la hipoteca fija, pero ahora pide que se compare también un préstamo con tipo fijo”.

Fuente: El País

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