La carrera con más obstáculos es por un crédito

Fecha de publicación: 13.03.2018
La carrera con más obstáculos es por un crédito

Empezaremos con el ejemplo real de una pareja española que, contando sus dos miembros con un empleo estable y una renta conjunta superior a los 5.000 euros mensuales, decide intentar hacer realidad el sueño pendiente de comprarse la casa anhelada. Lo primero que hacen es dirigirse al que es su banco desde hace varios años, van a pedir una hipoteca. Pero una bofetada de realidad borra la ilusión y el optimismo que irradiaban sus rostros momentos antes. El banco les ha rechazado.

¿Por qué? ¿Qué ha pasado?, preguntan. Para su asombro, el nombre de ambos aparece anotado tres veces en la lista negra de los ficheros de deudores. Son morosos.

Sabemos que, para los españoles, resulta muy tentador recurrir a los créditos cuando el bolsillo empieza a flojear. Y lo sabemos porque las cifras lo revelan: el 39% lo hace, según un informe de la Intrum Justitia y Lindorff. Esto tiene, como primera consecuencia lógica, el adivinar que no poseemos un control exhaustivo de nuestra economía. Casi uno de cada cuatro españoles no sabe atar sus billetes, y este porcentaje –el 22%- nos sitúa los terceros más despistados de Europa en cuanto a control financiero propio, por detrás de Irlanda y Hungría. La media europea de descontrol económico es del 17%.

El Banco de España ha averiguado que, en el último trimestre, los bancos han aflojado ligeramente los requisitos de concesión de préstamos. Aun así, una solicitud aparentemente fértil no tiene por qué dar a luz a un precioso y adorable montón de dinerito.

Por eso mismo hace falta preguntarse cosas como: ¿Cuáles son las principales razones por las que el banco puede rechazarnos? ¿Qué debemos hacer para ir con más garantías de aprobación?

Ingresos y solvencia, fundamentales

“Lo primero que le interesa a un banco para conceder financiación a una persona física es su nivel de ingresos, lo que le sirve para evaluar su capacidad de devolución”, afirman desde iMorosity, en concreto, su director general, Mario Mazaira. Por ello, él mismo destaca que, si el solicitante es un trabajador por cuenta ajena, el banco no dudará en realizar un estudio pormenorizado de su situación financiera, y escudriñará todo lo relativo a su situación laboral. Será conveniente, para causar buena impresión, “llevar por lo menos seis meses en la misma empresa y que el contrato no sea demasiado corto”, detalla Gorka Barrenetxea, director financiero de iMorosity.

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Los ficheros de morosos, una sartén resbaladiza

Tal como dice Mazaira, “en la mayoría de los casos, el banco no puede ver el nombre de la empresa acreedora que ha incluido a sus clientes en el registro, sino solo el importe de la deuda y la tipología de la misma: préstamos impagados, tarjetas de crédito cuya cuota no se ha saldado, descubiertos en la cuenta, avales bancarios no satisfechos, deudas con operadores de telefonía generadas por una portabilidad, retrasos en el pago de una factura, y adquisición de terminales no pagados, entre otros”. Este secretismo alrededor de las deudas complica su pago. Esta dificultad comporta, a su vez, la de escapar del registro de morosos.

El Cirbe dictará sentencia

Las exigencias para la obtención del crédito variarán según la cantidad solicitada. Para una cantidad moderada, pasar estos filtros es motivo de esperanza, pero si lo que estamos pidiendo es un buen montante, la cosa sigue complicada. El siguiente paso que dará el banco será llamar al Cirbe (Central de Información de Riesgos del Banco de España) para averiguar si el solicitante tiene deudas derivadas de préstamos y tarjetas por importes superiores a 3.000 euros y si está al corriente de pago.

“No hay que olvidar tampoco que ciertos bancos deniegan el préstamo si una parte de la nómina –por muy cuantiosa que sea– resulta embargada” por un juez, con el objetivo de hacer frente a una deuda, insisten desde iMorosity.

 

Fuente: El País

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