Intereses y comisiones, las trampas de los créditos rápidos post-COVID

author Óscar Ahulló Fecha de publicación: 07.08.2020
Intereses y comisiones, las trampas de los créditos rápidos post-COVID

Después de la pandemia, que ha confinado también las finanzas personales, las familias han apostado por los créditos rápidos para retomar sus proyectos. Pero estos productos comportan ciertos gastos a tener en cuenta.

La COVID-19 ha paralizado la vida en el primer semestre de 2020 y, entre otras cosas, lo ha hecho con la economía de las familias. En los hogares se han confinado padres e hijos, parejas y también sus finanzas. Todo se paralizó y tras el final de la desescalada y la recién instaurada nueva normalidad, las carteras vuelven a abrirse tímidamente.

Una de las razones es que la economía familiar se ha resentido en muchos casos durante el confinamiento, y los hogares que ahora quieren ponerse en marcha para reanudar sus proyectos necesitan un empujón. Para conseguirlo, están recurriendo a los créditos rápidos.

Los créditos o préstamos rápidos son una buena solución para compensar el bajón del confinamiento, pero hay que tener cuidado con ellos. Sirven para saldar deudas o compensar gastos concretos, de cantidades bajas y de forma rápida. Prácticamente todos se solicitan vía Internet, y es llamativamente fácil conseguirlos. Pero todo esto tiene un precio.

Los intereses

Los intereses son el primero de las dos fuentes principales de gastos que tienen los créditos rápidos. ¿Qué son los intereses?

Son, básicamente, el precio que pagamos por obtener dinero por adelantado y de forma instantánea. Los intereses son cantidades impuestas por los bancos, expresados en porcentaje, que representan el dinero que tendremos que pagar cada mes en compañía del capital amortizado en la cuota mensual. Es decir, si obtenemos un crédito de 1.000 euros a devolver en cuatro meses, cada mes tendremos que pagar 250 euros más un importe extra en concepto de intereses. De esta forma, al final siempre devolvemos más dinero del que obtenemos al principio.

Los intereses se marcan con dos indicadores distintos: el Tipo de Interés Nominal –representado por las siglas TIN– y la Tasa Anual Equivalente –también conocida como TAE– y que representa el TIN más otras comisiones.

CreditoSi
Importe de préstamo 1 000 € Quiero préstamo
Vivus
Importe de préstamo 300 € Quiero préstamo
Monedo
Importe de préstamo 5 000 € Quiero préstamo

Las comisiones

Las comisiones son los otros gastos por excelencia. Al igual que con los intereses, antes de contratar el préstamo podemos comprobar las comisiones que se nos van a cobrar y por qué servicios.

Estas son las comisiones más frecuentes:

  • Comisión de apertura. El banco exigirá el pago de un porcentaje del dinero total obtenido del préstamo rápido por el hecho de formalizar la operación con nosotros.
  • Comisión de estudio. Es el precio del trabajo de investigación y análisis llevado a cabo por el banco previa firma del contrato.
  • Comisión por cancelación anticipada. Muchas entidades financieras permiten a sus clientes adelantar la devolución del crédito rápido en un solo pago en lugar de repartirlo en diversas cuotas mensuales. Pero pagarlo de esta forma conlleva un precio.

Créditos rápidos, mejor sin Asnef

Muchas entidades financieras prestan atención al hecho de si sus clientes mantienen deudas pendientes con otras entidades. Esto puede verificarse comprobando registros de morosidad como el de la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito, más conocido como Asnef. En la solicitud del crédito, la entidad comprobará inmediatamente si el usuario está inscrito para rechazar la solicitud y, de ser así, lo normal es que se rechace la solicitud.

Por eso, es importante asegurarse de que uno no aparece en este tipo de ficheros antes de solicitar un crédito.

Evidentemente, las probabilidades de obtener financiación rápida se multiplican si conseguimos borrar nuestro nombre del fichero de morosos Asnef. La única manera es saldar todas las deudas existentes, pero es un objetivo difícil de conseguir, ya que la inscripción en Asnef conlleva muchas dificultades para conseguir la financiación necesaria para pagar dichas cantidades adeudadas.

Por todo ello, cuanta más información poseamos sobre los costes de cada crédito, mejor estimaremos el precio final del producto. Y si, además, nos esforzamos por no caer en un fichero de morosos, tendremos muchas posibilidades de relanzar nuestros proyectos pendientes tras el desconfinamiento.
 

Fuente: elboletin.

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Óscar Ahulló

Es redactor creativo publicitario y redactor web especializado en finanzas.
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