Estos son los instrumentos de ahorro de moda

Fecha de publicación: 09.05.2018
Estos son los instrumentos de ahorro de moda

Las modas son, por definición, algo pasajero. De tal manera que si algo se asienta en la sociedad de forma que resulta inamovible, podemos llamarle de muchas formas, excepto moda. Lo que les ha pasado a ciertos métodos clásicos de ahorro ha sido eso: han pasado de moda. Y ahora no es fácil encontrar incentivos inmediatos al ahorro.

Por el contrario, productos como las cuentas y los depósitos confirman el antónimo de “moda”, porque siguen cubriendo las necesidades básicas de todo ahorrador. Eso no cambia.

Los planes de pensiones y los seguros se convierten, pues, en los perfectos complementos a aquéllos.

Pero como todo lo que pasa y lo que se queda en este mundo, tienen sus ventajas y sus desventajas.

Menos riesgo, menos rentabilidad

Una cuenta de ahorro –o remunerada- ofrece un beneficio –o rentabilidad- a cambio de ingresar dinero en ella y mantenerlo durante cierto tiempo. El riesgo es casi nulo, pues el dinero permanece incluso en caso de quiebra de la entidad. Dice Antonio Gallardo, experto de iAhorro, que la gran ventaja es “la posibilidad de retirar el dinero en cualquier momento sin penalización”.

Pero la rentabilidad es extremadamente baja, y aquí aparece el “pero”. “En estos años, caracterizados por tipos de interés en mínimos, es complicado superar el 0,1%”, admite Gallardo.

Depósitos a plazo como caja fuerte

No obstante, las cuentas remuneradas siguen de moda, porque son muy útiles para “conservar esa parte de dinero que podemos necesitar en cualquier momento para cubrir imprevistos”, explica Gallardo.

Cosa que también podemos hacer con un depósito a plazo. Consiste en cederle capital a nuestro banco durante un tiempo estipulado a cambio de una retribución.

La ventaja es la seguridad de nuestro dinero. La desventaja es que sólo tendremos acceso a ese dinero a partir del vencimiento del depósito, a no ser que lo cancelemos pagando una comisión. Además, la rentabilidad sigue siendo muy baja.

Al final, cuanto menos arriesguemos nuestro dinero, mejor. Y más aún si lo que queremos es ahorrar. Si los depósitos tienen tantos adeptos es por el –tan bajo- riesgo que conllevan. Gallardo aconseja, de todos modos, no volcarnos en ellos: “dejemos el resto, lo que no necesitemos recuperar de forma anticipada, a productos de mayor riesgo y más rentables”.

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Los inciertos planes de pensiones

Pero hay más. No conviene olvidar los planes de pensiones. Una vez contratados, pueden ser modificados a cualquier otro plan de inversión sin coste. Esto significa flexibilidad: se adaptan a los cambios en los niveles de riesgo de cada usuario. Ése es el pro.

Los contras son varios:

“La fiscalidad es un inconveniente si el plan se cobra en forma de capital, es decir, de una vez”, afirma Gallardo, “ya que al asimilarse a un rendimiento del trabajo, puede conllevar unos impuestos muy altos”.

Y, sobre todo, su riesgo, representado por eventuales pérdidas. “Si queremos adaptar nuestro plan al riesgo a largo plazo, es necesario que tengamos una gestión activa”.

Las posibilidades que ofrecen los seguros

Rentas vitalicias, capitales diferidos, unit-linked, Pias, PPA, Sialp… Son productos creados alrededor de un seguro de vida que ofrecen rentabilidad a cambio de diferentes niveles de riesgo.

¿Su ventaja? Que podemos elegir el riesgo que mejor se adapte a nuestras expectativas.

¿Los inconvenientes? Gallardo ve dos: “por un lado, en productos de rentabilidad fija, se puede caer en el error de considerarlos como depósitos, aunque no estén bajo el paraguas del Fondo de garantía; por el otro, habrá que recordar que su liquidez es muy limitada, y en muchos casos no se permiten rescates anticipados, tanto de forma parcial como total, hasta que haya transcurrido cierto plazo”.

 

Fuente: El País

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