Este año, sí: la planificación del ahorro en perspectiva

Fecha de publicación: 15.01.2019
Este año, sí: la planificación del ahorro en perspectiva

Enero es el mes de los nuevos retos y, entre ellos, hay uno que suele aparecer entre los más habituales: el ahorro. Este año, sí. Volvemos a tener la oportunidad y, con ella, la auto-promesa del ahorrar a partir de ahora. Como nosotros sabemos que éste es, en verdad, un buen momento para hacer una previsión de nuestros ingresos y ahorros, nos proponemos afrontarlo desde la perspectiva de los inicios del año para decidir en qué invertir esta vez.

Primero, el día a día

Es conveniente empezar de abajo hacia arriba y por eso empezamos por los gastos diarios y las facturas mensuales, como el agua, la luz, el gas y el internet. Antonio Gallardo, experto financiero de iAhorro, sabe de su importancia: “Al ser servicios recurrentes, conseguir mejores tarifas nos permitirá realizar ahorros importantes. Un par de meses antes de sus vencimientos, también es bueno que comparemos los precios de nuestros seguros”. A todo esto debemos incluir una parte para ir guardando, es decir, la sección ahorro. “Destinarle un 10% o 15% de los ingresos nos permitirá cumplir objetivos futuros y nos ayudará en el caso de tener que hacer frente a desembolsos imprevistos”, explica Gallardo.

Si queremos caer de pie

También podemos poner nuestra meta en un escalón superior en la escala del ahorro: además de ahorrar, una buena idea es rentabilizar lo ya acumulado. Ahí entramos en un nivel más especializado, donde tendremos que tener en cuenta nuestro perfil de riesgo y la fase actual de nuestro ciclo económico. Junto con el nivel de riesgo, la rentabilidad, la fiscalidad, los plazos y el grado de liquidez de los productos a los que optamos representan decisiones vitales. Si vamos a lo seguro, entonces vamos a por las cuentas corrientes, las libretas de ahorro y los depósitos a largo plazo. Ya lo señala Mamen Aranda, profesora de Finanzas de la Universidad de Navarra, cuando dice que “el lado menos positivo es la rentabilidad prácticamente nula que generan. Hay que desconfiar de los productos y las entidades que ofrezcan una gran rentabilidad sin asumir riesgos: no existen los chollos. Si existieran, todos los compraríamos y su precio subiría”.

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Para extremistas e indecisos

Aunque también es cierto que hay muchos a quienes les va la adrenalina. Si queremos saborear el picante y lanzarnos sin red, siempre podemos probar con las criptomonedas.  “El valor del bitcoin pasó de los 850 euros que tenía a principios de 2016 a los 16.000 euros de enero de 2017, generando una rentabilidad del 1.500%”, explica Aranda. “Desde entonces su cotización ha caído y ahora vale 3.443 euros, por lo que un inversor que hubiese comprado bitcoins a finales de 2017 y los vendiese ahora, perdería el 78%”. Prometedor. Nuestros expertos también piensan en aquellos menos extremistas. Entre las criptomonedas y las cuentas corrientes se ubican los bonos y acciones, para los cuales, según Mamen Aranda, hay que saber combinar activos distintos y con variaciones asimétricas en los precios, de forma que siempre haya alguno que compense con sus ganancias las pérdidas de otros.

Por tu cuenta o con ayuda

Encontramos dos métodos de gestión: la propia y la ajena. La primera es para quien disfrute guisándoselo solo y prefiera efectuar estas inversiones por internet desde su casa. Si no disponemos del tiempo que esto conlleva, Aranda sugiere que nos apoyemos en un profesional de las finanzas. “Aunque rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, existen numerosas empresas o portales online que permiten comparar distintos fondos en términos de riesgo, rentabilidad histórica, costes para el cliente y liquidez. Algunas también asesoran y sirven de canal para invertir en los fondos”, explica la experta.

Golpe al ladrillo

Y solo queda la opción para los más ambiciosos, los que busquen más allá y no encuentren sugerentes todas las opciones anteriores. El mercado inmobiliario está saliendo de cuidados intensivos y esto hace que cada vez más inversores se sumen a la carrera. La opción es, entonces, comprar un inmueble para alquilarlo. Aranda lo explica. “Quizá el ladrillo no ha tenido una buena fama en los últimos años, pero las nuevas tecnologías han venido en ayuda de quienes quieran lanzarse en este mundo. Cada día surgen empresas online que ofrecen a particulares la posibilidad de invertir en activos mobiliarios a través de internet y desde cuantías pequeñas”.

 

Fuente: El País

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