Esperando a las hipotecas verdes

Fecha de publicación: 26.11.2019
Esperando a las hipotecas verdes

Adquirir una vivienda sostenible o hacer una reforma de eficiencia energética tiene compensación. Pero estas condiciones especiales en los préstamos brillan por su ausencia.

Las hipotecas verdes se han creado para conformar un acuerdo redondo: compramos una casa con buena certificación energética –o reformamos la nuestra para mejorar su eficiencia energética– a cambio de un préstamo hipotecario más barato. Gana el planeta y ganamos nosotros. Esos préstamos tan beneficiosos son las conocidas como hipotecas verdes.

Pero ¿existen de verdad?

Al menos ahora, desde la entrada en vigor de la nueva Ley de Crédito Inmobiliario, hay constancia de las hipotecas verdes en la normativa española.

Pero dicha mención no esclarece su significado, ya que no existe una definición legal concreta.

Solo unos pocos bancos responden

Afortunadamente y por lo que parece, algunos bancos no precisan de la presencia de las hipotecas verdes en la ley para ofrecerlas a sus clientes. BBVA, por ejemplo, aprobó en 2018 un plan de financiación ecológico de 7 años para infraestructuras sostenibles de unos 100.000 millones de euros. Y, además, desde junio de 2019 ofrece préstamos favorables para la adquisición de viviendas de alta eficiencia energética.

En el mismo mes de junio, Santander lanzó una promoción por la que bonifica en 10 puntos básicos el tipo de interés de los préstamos destinados a comprar viviendas sostenibles.

Presentando en sociedad a las hipotecas verdes

En Caja Rural Navarra lamentan que desde Europa no lleguen estímulos en este sentido: “En Europa todo es muy incipiente y no hay grandes desarrollos concretos”. Ellos, en cambio, sí han tenido iniciativa. En 2019 hicieron realidad el Plan de Acción sobre Hipotecas para la Eficiencia EnergéticaEEMAP, por sus siglas en inglés–, apoyados por la Federación Hipotecaria Europea, la Unión de Créditos Inmobiliarios, Triodos Bank y otros bancos europeos. El objetivo del plan es dar a conocer los beneficios de las hipotecas verdes, así como desarrollarlas y promocionarlas.

“Las hipotecas verdes se encuentran en una etapa muy embrionaria, aunque está empezando a tener visibilidad en muchos países de Europa”, señala Cátia Alves, la responsable del Proyecto de hipotecas y préstamos verdes de la UCI. Y no se equivoca al afirmar que su demanda aumenta, ya que, como dice Gemma Balasch, responsable de Hipoteca de Triodos, “desde 2013, hemos financiado unas 2.000 hipotecas teniendo en cuenta criterios de eficiencia energética en España y más de 11.800 en Europa, con un crecimiento del 36% en el último año”.

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Ventajas invisibles

Sin embargo, las hipotecas verdes todavía no cuajan en el mercado español. Según las estadísticas, las viviendas sostenibles no guardan apenas diferencias con las convencionales en lo que respecta a su valor, ni el ahorro energético está permitiendo a los usuarios pagar menos por su hipoteca. Así lo corroboran más del 75% de los socios de la Asociación Española de Análisis de Valor. “Nadie puede dudar de que una vivienda que se reforma y alcanza una mejor calificación energética consume menos energía y que por lo tanto supone también un ahorro económico, y eso aumenta el valor de la vivienda. Otra cosa es que eso sea fácil de medir, y efectivamente puede no serlo todavía”, comentan en la Caja Rural de Navarra. 

El empujón necesario

Parece evidente que, en España, las hipotecas verdes no gozan de la mayor de las presencias. Alves pide “que todos los actores del mercado trabajen” en la misma dirección para fomentarla, petición a la que une Balasch añadiendo su necesario desarrollo legal.

“Aunque favorecer la financiación verde desde un punto de vista legal sea positivo, lo importante sería fomentar la compra o renovación verde, es decir, que el dueño de la vivienda tenga incentivos para tomar este tipo de decisiones”, reclaman en la Caja Rural de Navarra, donde mantienen la esperanza en que las hipotecas verdes solo estén empezando a coger cuerpo y “se produzcan iniciativas públicas que hagan que se acelere, como penalizaciones fiscales a viviendas menos eficientes o más apoyos o subvenciones para renovaciones”.

Fuente: El País

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