En el divorcio, separación de bienes y de males

Fecha de publicación: 06.03.2018
En el divorcio, separación de bienes y de males

España es un país con romanticismo, eso pocos lo pondrán en duda, pero lo que sí debería ponerse en tela de juicio es la fiabilidad del matrimonio. Y es que, según las informaciones del Consejo General del Notariado, de cada pareja que se da el “sí, quiero”, hay dos que se divorcian. Somos románticos, sí, pero a nuestra manera. Y como queda demostrado que el nuestro es un país de divorcios, nos vemos obligados a pulsar el botón rojo: cuidado con ellos.

Hay multitud de divorcios y separaciones cada semana en España, y las más habituales son las que se producen sin mutuo acuerdo. Y si las cosas ya son delicadas de por sí, la ausencia de pactos pone el dedo en la llaga: los trámites serán más complicados si los hacemos a malas.

Ahora respira y lee con atención. Vamos a intentar no arruinarnos con los trámites de divorcio.

Hablando se entiende la gente

El primer paso para proteger nuestros bienes de los afilados colmillos del divorcio es sentarse a hablar, razonar y llegar a un acuerdo. Como mejor se gestionan las finanzas es con tranquilidad y colaboración, y el primer objetivo de la pareja es negociar la repartición de los bienes. No obstante, queda comprobado que esto es más fácil decirlo que hacerlo, ya que el raciocinio brilla por su ausencia y los acuerdos son especies poco vistas en el hábitat del desamor. Sea cual sea el régimen matrimonial establecido, es aconsejable recurrir a los abogados para conseguir una repartición equitativa.

Constituye práctica habitual el hecho de hipotecarse conjuntamente o de lanzarse de la mano y a ciegas a abrir una cuenta bancaria. Y visto lo que cuesta desprenderse de productos bilaterales como estos una vez divorciado, más de uno se lo pensaría dos veces la próxima vez. Una buena solución a este embrollo es consultar guías gratuitas de blogs o plataformas financieras especializadas. Éstas suelen desvelar dudas acerca de dónde van nuestros ahorros y deudas una vez nos separamos.

Viaconto
Importe de préstamo 600 € Quiero préstamo
Vivus
Importe de préstamo 300 € Quiero préstamo
OnlineCredit
Importe de préstamo 1 500 € Quiero préstamo

La hipoteca es de quien más nos costará separarnos

La hipoteca es ese fiel compañero que, por mucho que pasen los años, se resiste a abandonarte. Tras un divorcio, la solución rápida y lógica puede ser vender el inmueble y utilizar el dinero de la transacción para cancelar la deuda con el banco. Los problemas llegan, sin embargo, cuando uno de los dos decide que quiere seguir viviendo en el hogar familiar.

Y ése podría considerarse el as de oros en la baraja de los problemas. ¿Qué hacemos con la hipoteca?

No es buena idea descartar a uno de los dos titulares de la hipoteca porque los bancos perderían, con él, una garantía de pago, y lo normal es que rechacen el plan. Eso sí, modificando las condiciones del contrato hipotecario en favor de un solo titular, nos podríamos permitir eliminar a uno de ellos. De esta forma, claro está, la persona que se mantenga como titular hipotecario debe disponer de un perfil económico muy elevado, uno que le dé suficientes garantías al banco de afrontar cada cuota sin problemas.

Las minutas del abogado, el enemigo oculto

Volvemos a la comunicación y al efectivo repartimiento de los bienes una vez divorciados. Esto es clave para poder gestionar correctamente nuestros bienes financieros, y no sólo eso, también para quitarnos minutas de encima. Los trámites son caros, y muy en parte, “gracias” a los abogados. Recurrir a ellos será –prácticamente- inevitable y si no nos ponemos de acuerdo con la expareja, no necesitaremos uno, sino dos, uno para cada parte. Esto puede rascarnos hasta 1.000 euros.

No hace falta decir que los divorcios más baratos son los de mutuo acuerdo, en los que se comparten abogados, o incluso los exprés, que se tramitan online.

No dudemos en recurrir a ese “tenemos que hablar…”. Esta vez, de dinero.

Comentarios