El punto de inflexión de los cajeros automáticos

Fecha de publicación: 26.03.2019
El punto de inflexión de los cajeros automáticos

Es innegable que los bancos se están borrando del mapa en pequeñas poblaciones rurales españolas, aglutinándose en las ciudades todas las sucursales y oficinas. Sin embargo, hay un dato contradictorio: los cajeros automáticos. Pese al auge de métodos electrónicos de pago, en España seguimos sacando efectivo de los cajeros con la frecuencia de siempre. Eso sí, debemos entender que, acostumbrados a las posibilidades que nos ofrece una app o web bancaria, el cajero resulta algo limitado en sus servicios. Así piensan la mayoría de usuarios encuestados por el comparador bancario iAhorro. Los expertos responden con una predicción: ha llegado el momento de modernizar los cajeros automáticos. ¿Qué cambios se vienen? ¿Cómo serán los cajeros del futuro?

Desaparición y contrastes

En once años, han desaparecido casi 11.000 cajeros –de los 62.000 de 2008 a los 51.491 de ahora–, a un ritmo de mil cajeros al año. Siendo esto culpa del cierre de sucursales, los bancos han intentado compensarlo y “se han esforzado en transformarlos en auténticos autoservicios en los que realizar muchas operativas”, como dice Antonio Gallardo, experto de iAhorro. Aun así, todavía podemos ver cajeros “que ni siquiera permiten hacer ingresos”.

Bancos y cajeros desactualizados

Siguiendo con el estudio de iAhorro, es interesante destacar que el 66,4% de los encuestados lleva a cabo gestiones en el cajero más allá de la retirada de efectivo. Aun así, el 44,1% se reafirma en que estos aparatos no disponen de los servicios necesarios. Teresa Ramos, de la IE School of Human Sciences and Tecnhology, sitúa el origen de todo esto en “la falta de conocimiento del cliente y de sus necesidades” por parte de los bancos. Asegura que “los cajeros han cambiado muy poco en su diseño y funcionalidad en los últimos años, mientras el perfil de sus usuarios potenciales sí lo ha hecho”. Según ella, las entidades “deberían trabajar más en la experiencia del usuario y no solo en los productos financieros”. La experta reclama que los cajeros se pongan al día de los dispositivos electrónicos como smartphones y ordenadores e incorporen servicios tecnológicos actuales. “Puedo imaginar cajeros con sensores biométricos en los que no se necesite introducir una clave; conectados (…) con nuestros dispositivos (…), de manera que sean capaces de ofrecernos servicios mucho antes de que tengamos que pedírselo”.

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El renacimiento de la banca

Gallardo no lo ve igual, ya que para él, el cajero nunca podrá ponerse a la altura de lo que puede brindar la banca online, “especialmente en contratación de productos o en personalización de las opciones”.

Si distinguimos perfiles de edad, el 62,3% de los encuestados opera en banca online, pero solo un 10,3% de los usuarios de entre 18 y 24 años lo hace. Casi un punto menos que los mayores de 65 años–un 11%–. El usuario ideal es, indiscutiblemente, el que tiene entre 45 y 55 años, cuyo 50,2% opera en internet con su banco. Las diferencias son importantes y los rangos de edad, algo confusos. Lo explica Ramos: “Para los jóvenes, puede que sea debido a factores socio económicos, ya que este segmento de la población es nativo digital y no tiene ningún problema con el uso de la tecnología, pero suele vivir con los padres, quienes cubren sus necesidades financieras”. Por lo que respecta a los mayores, “siguen sin encontrarse demasiado cómodos al usar las nuevas tecnologías, que les generan desconfianza”. Gallardo termina de aclarar el misterio al aplicar el caso de la brecha económica y digital: “Los que más confianza tienen hacia las nuevas tecnologías, es decir, los más jóvenes, se distancian de la banca online; y viceversa, los que más disponibilidad económica tienen, no confían en internet”, dice.

Pero Ramos es fiel a sus previsiones, y ve al internet de las cosas, el Big data y la inteligencia artificial, entre otros, de camino hacia la banca. El sector bancario ha dado el primer paso para renovarse, y ahora no puede detenerse si quiere “hacer frente a la entrada de nuevos jugadores que no son bancos sino compañías tecnológicas como Google, Apple o Facebook, entre otros”.

Fuente: El País

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