El mordisco de los gastos hormiga

Fecha de publicación: 28.06.2018
El mordisco de los gastos hormiga

No es nada fuera de lo común consultar un día el saldo de nuestra cuenta y llevarnos un susto: hay menos números de los que esperabas. Ahí falta dinero, pero, ¿adónde ha ido? Se ha ido, sí, pero en realidad no está tan lejos, ni es tan difícil de encontrar. La cuestión es que, en un primer momento, estamos confundidos. Intentamos echar la vista atrás y nos concentramos en busca de inversiones o gastos destacados de últimamente, y nada.

Claro, son, en efecto, muchos desembolsos insignificantes que en solitario ni siquiera nos hacen cosquillas, pero que cuando nos descuidamos y los dejamos formar en grupo, al cabo de todo un año son capaces de desangrarnos.

También se les conoce como caprichos. ¿Te suena más, verdad? Y entonces nos acordamos.

Los hay de diversa variedad, pero entre ellos existen cuatro en especial que son los que más profundo clavan la lanza. Los que más muerden. Se les conoce como “gastos hormiga”.

En cifras

En el año pasado, el 2017, la tasa de ahorro de los hogares españoles representó, de media, el 5,7% de su renta disponible, según el INE. En el ejercicio 2016, esta tasa alcanzó el 7,7% de su renta disponible, dos puntos por encima. La del 2017 es, además, la tasa más baja de los últimos diez años.

Según extrae Fintonic de su estudio publicado en 2017, más de la mitad de los españoles se endeuda para llegar a fin de mes, concretamente, el 58%. Sólo al resto –el 42%-  le da para ahorrar.

También se ha calculado el gasto medio por partidas. Cada español gastó, en todo 2017, alrededor de 1.380 euros en ropa, unos 680 euros en transporte –sin contar el combustible, que lo aumentaría a los 1.372 euros- y 1.656 euros en restaurantes y bares.

Una vez delatados los “gastos hormiga”, se nos presupone advertidos de su peligro. Hay que salir de casa, darse caprichos y disfrutar de los días, pero si no revisamos los desembolsos de este tipo, por muy ínfimos que sean, acabarán por devorar nuestra cartera desde dentro.

Veamos cómo prevenirlo.

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Alimentación

Vamos con lo principal. Parece una tontería, pero es fundamental mirar las etiquetas de los precios, elegir la marca, la cantidad, la fecha de caducidad y, al final, comprobar el ticket. Tampoco está de más comparar los precios y las ofertas y promociones disponibles en los supermercados más cercanos. ¿Sabías que el año pasado tiramos a la basura, entre todos los españoles, 604 millones de kilos de comida? Así nos cuenta el Ministerio de Agricultura todo lo que podríamos ahorrar si quisiéramos.

Comisiones bancarias

Las comisiones de los bancos no dependen tanto de nosotros, pero igualmente podemos realizar pequeños estudios de mercado antes de elegir los productos. Estos gastos son más crueles, porque representan cantidades muy pequeñas que parecen inofensivas pero que, al repetirse en tantas ocasiones, acaban sumando una gran cantidad. La estrategia de las entidades se basa en confiar en que no reclamaremos. Por eso mismo, no perdemos nada intentando lo contrario. Dejemos la pereza y la vergüenza en casa y salgamos a defender nuestros bolsillos.

Bares y restaurantes

Hoy, un café; mañana, otro; pasado, cena y unas cervezas y el domingo, comilona. En resumen: alerta.

Hacer gasto en comer y beber fuera es ley de vida –que nos lo digan en España- pero hacerlo a diario supone un atentado contra la seguridad de nuestro patrimonio. Son gastos, como los anteriores, inocentes si se afrontan un par de veces a la semana, pero pocas carteras están preparadas para lidiar con la barra de un bar a diario. Así que, si la intención es ahorrar, habrá que medir cuándo salir a tomar algo y, sobre todo, a cenar con servilletas de tela. La fiesta podría terminar mal.

Transporte

Esto depende de nuestra ubicación. Si tienes la suerte de vivir cerca del trabajo o de tu centro de estudios, si tienes a tiro la casa de tu pareja o vives en el barrio de los “baretos”, hazte un favor, deja el coche en el garaje y ve andando. Si te pilla lejos, intenta encontrar una buena ruta de transporte público o de bici. Es una forma de ahorrar dinero y salud, y también de darle algo de tiempo a nuestro planeta.

 

Fuente: El País

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