El intrincado mundo de las segundas viviendas

Fecha de publicación: 13.09.2018
El intrincado mundo de las segundas viviendas

Tener una segunda vivienda es un lujo muy de moda en España. Todo el mundo quiere un chalé en la montaña o un apartamento en la playa. De hecho, según un estudio del portal inmobiliario Casaktua, la proporción de ciudadanos españoles que buscan adquirir una segunda vivienda ha pasado del 10% al 18% en un año. Eso sí, la tendencia no está equilibrada geográficamente, puesto que los “aspirantes” a este privilegio se concentran en ciertas zonas del país.

La tendencia en terreno irregular

El informe de la propia Casaktua revela la diferencia de demanda entre comunidades autónomas:

De todas las compraventas de segunda vivienda formalizadas en el último año, en la Comunidad de Madrid se han dado el 19%; en Andalucía, el 15%; lo mismo que en Cataluña y dos puntos por encima de la Comunidad Valenciana, con un 12%. En cambio, en el País Vasco solo se han dado un 2% de los casos.

Llama la atención el cambio registrado frente al año anterior, cuyos porcentajes estaban situados en un 21%, 17%, 13%, 8% y 8%, en las regiones enumeradas, respectivamente.

En cambio, atendiendo a una encuesta de Fotocasa, el 52% lo considera una buena inversión a largo plazo, y el 46% considera su rentabilidad mucho mejor que la de cualquier otro producto financiero. El 24% aprovecha antes de que los precios se eleven demasiado; el 22% lo hace por asegurarse un futuro con techo; el 16% dice que así mejoraría su vivienda actual; y el 15% la dedica exclusivamente a disfrutar de las vacaciones.

La opción de alquilar

José María López Jiménez es miembro del proyecto de educación financiera Edufinet y recomienda pensar en las ventajas de alquilar una segunda vivienda. “La posibilidad de optar cada año por un destino diferente, no tener que asumir todos los gastos ligados a una transacción de compraventa o de la hipoteca, y evitar aquellos vinculados al mantenimiento de la propiedad”, explica.

Reconoce que la psicología influye en esta decisión, ya que para algunos, es importante tener asegurado un lugar donde pasar las vacaciones año tras año.

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Segunda casa, ¿para qué?

López considera un segundo hecho al que atenernos: la razón por la que tener una segunda vivienda, ¿cuál es el objetivo? ¿Alquilar, revender, disfrute propio?

“Deberíamos plantearnos si merece la pena realizar un desembolso al contado o distribuido entre varios años –como es el caso de una hipoteca– para utilizar el inmueble como propietarios solo unas semanas o meses al año”, advierte.

Por el contrario, “si durante la parte del año en que el inmueble no se ocupa este estuviera arrendado, la situación estaría equilibrada”, destaca el experto, siempre calculando de antemano la rentabilidad pretendida.

Siempre hay que tener en cuenta el factor turístico: puede que la vivienda esté ubicada estratégicamente o en un lugar demandado por turistas, entonces es más que interesante alquilarla en temporada alta para sacar una mayor rentabilidad.

Cuidado con las hipotecas

López ofrece un tercer consejo y es referente a las hipotecas: “asumir solo cargas financieras que pueda razonablemente permitirse”. Para ello, es clave entender que no se trata del mismo tipo de adquisición que el de una vivienda habitual.

Hay que saber que, en cuanto a las condiciones hipotecarias, los bancos suelen exigir entre un 10% y un 20% más de ahorro que para una vivienda habitual. Así lo indica Manuel Gonzalvez, director de hipotecas del comparador bancario iAhorro. “El banco nos pedirá también información sobre nuestra vivienda habitual, para ver si está totalmente pagada y si la situación registral es coherente”, añade.

Resulta que en las segundas residencias, los bancos perciben más riesgo de impago, por lo que la entidad es más exigente respecto a las características económicas y personales del cliente.

Por eso, la primera vez es la más complicada: “si ya has tenido una hipoteca en la primera vivienda, querrán saber si hubo algún retraso o impago, y pueden exigir un mayor tiempo mínimo de empleo en la misma empresa”, concluye.

 

Fuente: El País

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