El dilema de la nueva vivienda: ¿nueva, usada o reformada?

Fecha de publicación: 11.07.2019
El dilema de la nueva vivienda: ¿nueva, usada o reformada?

La pregunta que se plantea en este artículo –¿qué conviene más, comprar una vivienda nueva o una de segunda mano?–, el mercado inmobiliario la contesta por su cuenta y con cifras: Mes de marzo de 2019; según el INE, 42.649 viviendas compradas –un 6,8% más que en 2018–, de las cuales 34.604 fueron viviendas ya usadas. Ni más ni menos que el 81,1% del total. Las 8.045 restantes eran nuevas.

El eterno dilema

Parece ser que el alto ritmo al que crecieron sus precios a principios de 2019 no ha afectado al ritmo de ventas.

Aun así, la compra de una vivienda supone una inversión vital y nunca está demás meditarlo. ¿Qué opción compensa más?

Los expertos del mercado inmobiliario nos cuentan los pros y los contras de cada operación para que nos quitemos de dilemas de una vez por todas.

La diferencia que más evidente parece es la inversión. En una vivienda nueva o ya reformada, sabemos cuánto tendremos que invertir, no así en una necesitada de reformas. Mercedes Blanco, socia directora de la inmobiliaria Fincas Blanco, asegura que “el coste final dependerá de las obras de reforma, que puede variar mucho por el tipo de cambios que se efectúen y de acabados que se requieran”.

Reformas: ¿Sí o no, y para qué?

Como orientación, si nuestra vivienda tiene 90 metros cuadrados, una reforma integral nos costaría 26.000 euros, según los cálculos de Andimac. Parte de la culpa la tendrían la cocina y los baños, que necesitarían cerca de 6.000 euros cada uno.

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Y es cuando nos preguntamos si merece la pena reformar la casa.

Aunque el estudio realizado por Andimac revela que el principal objetivo de una reforma es mejorar la confortabilidad y la estética de nuestra casa, esto suele conllevar una revalorización del 20%. Blanco, en cambio, sitúa este porcentaje 15 o 17 puntos por debajo. “A veces no hay ni eso y lo único que tienes es una casa hecha por ti y a tu gusto”, afirma. Mientras que Beatriz Sendín, arquitecta y socia fundadora de la consultora n’OT, admite que “el que una vivienda adquiera más valor a través de unas obras depende no solo de la cantidad de dinero invertida en ellas, sino también de muchos otros condicionantes, pero fundamentalmente de la oferta y la demanda”.

La importancia de la ubicación

Pero la vivienda no es solo lo que tiene dentro, sino también lo que la rodea. “En un principio, una vivienda de obra nueva debería ser energéticamente la más eficiente, al cumplir con las nuevas normativas técnicas”, explica Indalecio Batlles, arquitecto de Studio Gronda.

Aun así, si reformamos la vivienda, la responsabilidad de comprobar los acabados es nuestra, principalmente porque “si encuentra defectos, podrá acordar con la constructora su reparación antes de la entrega de las llaves”.

Si, en cambio, vamos a por una casa ya rehabilitada, es obligatorio enterarnos del grado de renovación de la casa: si es completa, si no lo es y qué elementos se han mejorado y cuáles no. En este sentido, Luis Palacios, socio fundador del estudio de arquitectura Arenas Basabe Palacios, advierte que “dependiendo de la antigüedad del inmueble, se corre el riesgo de tener que acometer una nueva y costosa reforma al poco tiempo de la compra”.

Por último, Batlles no se olvida de la localización de la vivienda como elemento clave en su valoración. Todos los barrios no cuestan lo mismo, porque no todos tienen lo mismo ni se vive igual.

Busquemos, pues, todo lo que nos ayude a vivir lo mejor posible en nuestra nueva casa.

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