Descubriendo la hipoteca inversa (Parte II)

Fecha de publicación: 13.12.2018
Descubriendo la hipoteca inversa (Parte II)

En la primera parte de este artículo se hablaba del primero de los motivos con los que los expertos explican el la baja popularidad de las hipotecas inversas en España. A continuación se enumeran dos más y, finalmente, un aliciente.

Cuando la vivienda está en juego…

Para refrescar la memoria, sabemos ya que nadie con los 65 años por cumplir puede suscribir una hipoteca inversa en España, excepto aquellos que sufren una dependencia severa. Además, no tendría sentido si el solicitante no tuvieran en propiedad una vivienda, que es la que pone en garantía para recibir el dinero de la pensión en pagos mensuales o en uno único. El término “inversa” cobra sentido cuando advertimos que la deuda no es devuelta mes a mes, sino acumulada poco a poco. Al fallecer el beneficiario, tras haber seguido disfrutando de su vivienda, el problema es de los herederos: una opción es pagar la deuda; otra, vender la casa; y la última es solicitar un segundo préstamo.

Poca transparencia, muchos gastos y malas condiciones

Fernando Herrero, de Adicae, considera fundamental la falta de transparencia como obstáculo a la contratación: “Al entrar en una sucursal bancaria es imposible encontrar información sobre hipotecas inversas, nunca veremos un folleto sobre ellas. Su comercialización parece secreta, mientras que algunas entidades las ofertan a través de internet, un canal poco adecuado ya que solo un porcentaje ínfimo de los internautas supera los 65 años”. Esto evidencia, para Herrero, unas “malas condiciones” que dan mala fama al producto e incluso al banco. Ejemplo de esas condiciones son la “imposición de un seguro con una elevada prima única” y que “si la valoración de la casa es inferior a los pagos realizados por el banco, este reclame la diferencia”. Esto sitúa al banco en una situación de riesgo inexistente y al consumidor, al borde del abismo. Esto puede advertirse y controlarse, en cierto modo, si examinamos los costes añadidos que comporta la contratación de la hipoteca inversa, los productos vinculados que trae consigo y, también, si comparamos la renta que nos ofrece la entidad con el precio de nuestra vivienda en el momento de la contratación.

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Algo en su favor: incentivos fiscales

Estamos, finalmente, ante un aspecto que no perjudica la contratación de la hipoteca inversa, sino que da beneficios a los consumidores en materia fiscal, gracias a la ley de 2007 que la regula. Por ejemplo, si como beneficiarios, optamos por recibir la renta en un único pago, ésta no tributará en el IRPF al considerarse renta. Otro es que la formalización del contrato tampoco tributa en el IAJD (Impuesto e Actos Jurídicos Documentados). Por último, existen notables reducciones en los impuestos notariales y registrales que suavizan la carga impositiva de la hipoteca inversa.

Pese a todo, Ángel Cominges, de Óptima Mayores, vaticina un creciente éxito de las hipotecas inversas en España: “En pocos años alcanzaremos el volumen de Reino Unido y lo superaremos”, y basa su esperanza en el hecho de que el beneficiario pueda recibir la renta en un único pago, lo cual le da más ventajas que si lo hace en mensualidades. No se entrará a valorar si es una previsión demasiado optimista, habida cuenta de las características del producto y de los factores que le han privado de una mayor repercusión a día de hoy. Herrero se apoya en otro argumento esperanzador en cuanto a transparencia y trato ético: el consumidor tendrá prohibido formalizar el contrato si no acredita “haber sido asesorado e informado por asistentes sociales o asociaciones de consumidores que vigilen y examinen de manera independiente el perfil de los ahorradores”. Para Herrero, esta forma de actuación es “la única admisible”.

 

Fuente: El País

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