Descubriendo la hipoteca inversa (Parte I)

Fecha de publicación: 11.12.2018
Descubriendo la hipoteca inversa (Parte I)

La hipoteca inversa es un fenómeno que puede dar mucho de sí, de hecho, lo nombramos en uno de los artículos anteriores cuando hablábamos de los métodos de consecución de una buena pensión de jubilación. Y si es un buen recurso para el ahorro, ¿por qué no se habla de ella en España?

No termina de arrancar

La hipoteca inversa es un contrato mediante el cual el propietario de un inmueble recibe una retribución o pensión privada a cambio de poner en garantía dicho inmueble. Está presente en la legislación española ya más de diez años pero no deja de ser una completa desconocida para el público. Principalmente se hace para cobrar una pensión alternativa o complementaria a la pensión pública. Según el Consejo General del Notariado, se constituyeron en España un total de 31 préstamos de este tipo, mediante el cual, el beneficiario hipoteca una propiedad inmobiliaria recibiendo, en contraprestación, una determinada cantidad de dinero. El sentido de hipotecar la casa es que, si al morir el beneficiario, sus herederos no pueden devolver los intereses de la deuda, el banco se la cobrará quedándose la vivienda en propiedad.

Triunfa en Reino Unido

Es evidente que funciona y que algo en España le impide a este producto destacar o ponerse a la altura de los demás productos bancarios similares. Un ejemplo de ello es Reino Unido, donde se formalizaron alrededor de 39.000 contratos de hipoteca inversa el año pasado, suponiendo un 41% que en 2016. En España, su mejor año fue 2009, cuando se contrataron 780. Ni que decir tiene que allí está recién descubierta y, desde entonces, lleva un ritmo de crecimiento brutal que también se refleja en el capital prestado en virtud de estas operaciones: se pasó de 2.150 millones de libras, en 2016, a los 3.010 millones en 2017, según los datos de Key Retirement.

Entonces, ¿cuáles son las razones del fracaso de este producto en España? Expertos en economía fundamentan esta circunstancia en factores diversos como las entidades que la ofrecen y el tipo de público a quien van dirigidos.

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Factor cultural

Casi nueve millones de personas son las que residen en España, que forman parte del colectivo de la tercera edad –más de 65 años– y que son propietarios de una vivienda. Según un estudio de la Fundación de Estudios Financieros (FEF), solo el 23% de los mayores de 60 ha oído hablar de la hipoteca inversa. La FEF destaca como claves para su rechazo la complejidad de un producto que, además de estar poco desarrollado, se encuentra en un mercado también verde. además, apelan a la crisis inmobiliaria y los grandes gastos adicionales que comporta una operación que se encarece con facilidad.

Fernando Herrero, secretario general de Adicae, añade “un factor cultural por el que la gente, a su fallecimiento, no quiere dejar una vivienda con cargas y obligar a sus herederos a asumir la deuda contraída”. En cambio, Ángel Cominges, consejero delegado de Óptima Mayores, asegura recibir abundante demanda del producto, “pero hasta ahora no lo podíamos colocar por una razón muy sencilla: ninguna entidad de crédito ni aseguradora en España quiere comercializarlo”. La propia Óptima Mayores, en un acuerdo con el banco BNI, ofrece un préstamo para personas de 75 años que posean una vivienda de 400.000 euros, que siendo hipotecada puede comportarles una pensión de hasta 135.000 euros en un pago o en cuotas mensuales de 810 euros. No obstante, hay que tener en cuenta que el titular de la casa, de esta forma, va acumulando deuda con un TAE del 6% que asumirían sus herederos. Esto puede provocar, según la FEF, “posibles reclamaciones y riesgos que dañan la imagen y la reputación de las entidades, así como los balances”, siendo este otro de los motivos de su poco éxito en España.

 

Fuente: El País

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