Cuatro métodos de supervivencia ante la crisis que viene

Fecha de publicación: 14.02.2019
Cuatro métodos de supervivencia ante la crisis que viene

Ciertos seres humanos poseemos una capacidad sensorial misteriosa que advierte y prevé una catástrofe inminente, por transparente que parezca. A ese don o habilidad lo llamamos de muchas formas: visión, corazonada, presentimiento, adivinación… Todos constatan la cercanía de una circunstancia negativa que se aproxima, y muchos hemos visto esto reflejado en la marcha de la economía. Y para quien no haya sido capaz de sentirlo en su piel o de comprobarlo en su cartera, los expertos ya lo dicen: se avecina otra crisis económica.

No son pocos los factores que nos han dado “pistas” sobre este trágico desenlace: la serie de escandalosas y peligrosas medidas de Donald Trump en el comercio mundial, la crisis en Turquía, el azote del Brexit, y las tendencias en Europa. Todos estos son motivos suficientes para una nueva recesión global, y los hay algunos más pesimistas que otros; quizá demasiado, como Ben Bernanke, expresidente de la Reserva Federal, quien está convencido de que el próximo año, 2020, será el de la crisis global. ‘Más vale prevenir que curar’, ‘en boca cerrada no entran moscas’ y muchos otros refranes podrían aplicarse a la situación de multitud de familias y consumidores que, agazapados a la espera de la tormenta, ponen en práctica las cuatro grandes precauciones que publica el portal Money de CNN para no terminar empapados en deudas.

Toca cebar al cerdito de la hucha

Evidentemente, el ahorro, es una precaución que, sin importar las previsiones ni lo que diga la bola de cristal, es recomendable tomar. Con constancia y regularidad, podemos construir un fondo de emergencia que nos asegure la supervivencia durante, al menos, seis meses de apocalipsis económico. Es necesario pensar en situaciones comprometidas y en cómo este fondo de emergencia nos puede ayudar a gestionarlas, como un despido repentino, un recorte salarial…

Diversificar o morir

Si vamos a ahorrar en serio, la inversión es un camino que puede darnos muchas alegrías. Pero ojo, si jugamos a invertir, hay que seguir la regla número uno del buen inversor: la diversificación. En lugar de destinar nuestro dinero solo a acciones, por ejemplo, será muy recomendable –por no decir casi obligatorio– hacerlo también con bonos, inmuebles, depósitos o fondos indexados. Sin rodeos: tenemos muchas opciones y jugárselo todo a una carta –es decir, a un producto económico de inversión– es saltar con los ojos vendados.

CreditoSi
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Monedo
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Si les preguntamos a los inversores que apostaron todo al sector inmobiliario antes de la crisis del ladrillo en España, seguramente sabrán de qué hablamos. Lamentablemente, también tendrán algo que decir todas aquellas familias que, a consecuencia, fueron vencidas por sus hipotecas. Ahora mismo, el mercado inmobiliario ha pasado de ser un lodazal tóxico a un camino pedregoso; es decir, no es tan aventurado como antes entrar en él, pero los hay de más cómodos.

Los que se decantan por la bolsa y lo saben hacer, invierten en compañías de sectores diferentes, para que la caída de un sector no se lleve por delante a todas sus fichas de una tajada.

Freelance en tu tiempo libre

Aunque lo recomiende el portal Money, esta tercer medida es mucho más fácil decirla que hacerla. Se trata de conseguir un segundo empleo, sin dejar el principal, que sufrague gastos extra y que represente un colchón por si el primero peligra. Ventaja: ingresarás más y ganarás un bonus de vida. Desventaja: es probable que te quedes sin tiempo para salir a pasear. Lo más realista es ingresar en una plataforma online de economía colaborativa y encontrar encargos sencillos que te generen ingresos sin demasiados esfuerzos y que, además, te permita ser el dueño de tus horarios.

Recortes en casa

Es probable que la exigencia de tu empleo principal no te permita un segundo. Entonces, si no podemos aumentar los ingresos, vayamos al otro extremo y reduzcamos los gastos. Piensa en todos tus gastos fijos: hipoteca o alquiler, internet, electricidad, agua, gas, teléfono y gimnasio son vías de escape que pueden controlarse si moderamos el consumo. Encuentra alternativas más baratas, salir menos, cocinar en casa, cambiar de compañía de internet, etc. En definitiva, liberar a lo necesario de lo prescindible.

 

Fuente: La Vanguardia

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