Con el calor, vuelven los créditos

Fecha de publicación: 03.07.2018
Con el calor, vuelven los créditos

Nos adentramos en julio, que es la antesala del verano, y con él surgen las prisas. Las prisas por terminar las clases, por dejar el trabajo finiquitado y por empezar, una vez más, las ansiadas vacaciones estivales. Pero ni siquiera somos capaces de esperar a este último y feliz día de trabajo para ir adelantando otras tareas: buscamos vuelos, consultamos guías o agencias de viajes, rememoramos las últimas escapadas con familia o amigos…

Muy bien, pero, ¿y si resulta que nos salen caras las vacaciones? ¿Y si caemos en la cuenta de que no nos podemos permitir ese hotel, ni ese otro?

Llega la tentación de pedir un crédito para salvar el obstáculo.

No parece mala idea

No lo es, puesto que solo el 15% de los españoles afirma haber tenido problemas con las deudas contraídas para financiar sus vacaciones de verano, según un estudio de Kruk, una gestora de deuda. Del total de los encuestados, el 40% recurriría a un crédito para salvar su verano, el 31% haría lo cual para cubrir un gasto importante de otra naturaleza, y el 29% optaría por una oferta de financiación de agencias de viaje.

Presta atención a la TAE y a tus posibilidades

La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) hace la misma recomendación a quien quiera que se plantee pedir un préstamo para permitirse sus vacaciones veraniegas: ser consciente de cuánto dinero pedimos y de cuánto nos va a costar.

«Parece una obviedad, pero no siempre es fácil darse cuenta de lo primero, y poca gente hace cuentas sobre lo segundo», advierte su portavoz, Ileana Izverniceanu. «Antes de pedir cualquier crédito hay que ser conscientes de que se tiene capacidad suficiente para abonar las cuotas», recomienda.

Es la tasa anual equivalente –más conocida como TAE- la que no debemos perder de vista, puesto que es lo que realmente fija el precio del crédito, y no el interés nominal, como se podría pensar. La TAE incluye también los intereses, las comisiones y otros gastos, a diferencia del interés nominal.

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Siempre con las manos limpias

La portavoz de la OCU insiste en ser diligentes: «por último, desde nuestro punto de vista, es fundamental no caer en el sobreendeudamiento, es decir, solo debemos pedir un crédito si realmente lo podemos pagar». Si finalmente decidimos pedir un préstamo para nuestras vacaciones, como mínimo nos pide un esfuerzo por «permanecer endeudados el menor tiempo posible», en palabras de Izverniceanu.

Esto significa cancelar la deuda pendiente lo antes posible, sin esperar una vez tengamos liquidez para hacerlo.

Sí, hay bancos que aplican comisiones incluso por amortización anticipada, pero al menos «no podrán ser superiores al 1% de la cantidad amortizada con antelación, si el plazo pendiente de pago es mayor de un año», explica la portavoz de la OCU. En los casos de plazos inferiores a un año, caso frecuente en las tarjetas, las comisiones no suben del 0,5%.

Los créditos van a más

Y la cosa no es de unos pocos. Según el banco de España, se concedieron 127.162 millones de euros en préstamos al consumo a las familias, solo en el segundo trimestre del pasado. Supera con 4,8 puntos a los datos del mismo periodo del año 2016. Claramente, los créditos se están convirtiendo en un recurso habitual para los españoles. En iAhorro están de acuerdo, puesto que su estudio registró los meses de junio, julio y agosto como los más propensos de 2017 a los créditos –el 10,9% del total se otorgaron en junio, y el 9% en julio y agosto.

Una tendencia que, de forma clarividente, establece una vuelta a las andadas de antes de la época de crisis. «Mucha gente ha decidido que ha llegado el momento de financiar aquellas actividades que son típicas de los meses de verano, como vacaciones, bodas, y otras, y que había paralizado en los años anteriores», según el asesor financiero Pablo Souto. Es bueno saber que vuelve el buen ambiente.

 

Fuente: El País

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