Cómo sobrevive la hipoteca a sus contratantes (Parte II)

Fecha de publicación: 05.09.2019
Cómo sobrevive la hipoteca a sus contratantes (Parte II)

Tras verlo con el fallecimiento y la bancarrota, en la segunda parte de este artículo repasamos cómo puede afectar el divorcio a la hipoteca conjunta.

Divorcio

Natalia López reconoce que las consecuencias del divorcio son más complicadas que las del fallecimiento y la bancarrota. 

Un matrimonio casado en régimen de gananciales adquiere una vivienda y para financiar la compra firman un préstamo hipotecario con una entidad bancaria. Años después se divorcian y en la liquidación de la sociedad de gananciales uno se adjudica la vivienda y el 100% de la hipoteca”.

La pregunta, entonces, es si el otro queda liberado frente al banco.

Según López, “la respuesta es no”.

Lo que hace tan determinante la elección del régimen económico matrimonial es que el Tribunal Supremo descartó la posibilidad de modificarse por una sentencia de separación o divorcio. “El banco conserva todas sus garantías, con independencia de los pactos a los que lleguen entre sí los cónyuges”, confirma López. Consecuentemente, los dos siguen siendo responsables de la obligación hipotecaria, por lo que si el cónyuge que se ha quedado con la vivienda incurre en impago del número necesario de cuotas hipotecarias, el otro cónyuge también deberá responder con sus bienes frente al banco.

López enumera dos formas de lidiar con todo ello:

La primera, según la experta, consiste en “acudir a la entidad donde tenemos la hipoteca y decirles que uno de los titulares se quiere quedar con la plena propiedad”. El banco, lógicamente, comprobará el estado de nuestra economía en busca de garantías de pago. Si no las encuentra, exigirá nuevas, como otro titular, un avalista, etc. Si, por el contrario, lo ve todo en orden, modificará las condiciones de la hipoteca mediante una novación. Por concretar, en palabras de López, “se extinguirá la antigua división de la propiedad y se tributará entre el 0,75% y el 1,5% por el impuesto de Actos Jurídicos Documentados”.

Lo mejor para extinguir definitivamente la relación y descartar problemas en el futuro es formalizar un pacto de eliminación del titular anterior ante el banco. En este sentido, “se han dado muchos casos de separaciones en los que el convenio ha adjudicado la propiedad a uno de los titulares, pero al no haber hecho la modificación ante el banco, aún figura también el otro como deudor, lo que le perjudica a la hora de pedir una nueva hipoteca”, explica López.

La segunda opción es cancelar la hipoteca anterior y contratar otra en un banco distinto. Así, en palabras de López, “nos aseguramos que desaparecemos como deudores y se nos extingue también la responsabilidad”.

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Reclamación de derechos

Vistos todos los casos, el fallecimiento, el divorcio y la bancarrota de un cotitular de la hipoteca no permite al otro dirigirse al banco para alegar sus derechos frente a él. Ante quien tendrá que alegarlos es el propio codeudor. López lo explica:

Se trata del llamado derecho de repetición, por el que la persona que haya pagado la parte que le correspondía al otro deudor podrá acudir a los tribunales para reclamarle las cantidades que haya soportado en su nombre, más los intereses”.

Lo más interesante de este derecho de repetición es que el contrato hipotecario es una de las muchas situaciones en las que puede aplicarse, ya que funciona con cualquier relación contractual que involucre a varios actores comprometidos a un pago y donde no todos cumplan con sus obligaciones.


 

Fuente: El País

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