Cómo llevar tu casa a la sostenibilidad económica y medioambiental

author Óscar Ahulló Fecha de publicación: 19.08.2020
Cómo llevar tu casa a la sostenibilidad económica y medioambiental

Saber ahorrar energía en casa comporta un doble beneficio: sacamos el máximo partido de nuestro dinero y contribuimos a frenar el cambio climático


Ahorrar dinero y proteger el medio ambiente son dos pájaros que podemos matar fácilmente de un tiro hoy en día, sobre todo si evitamos el derroche de energía en casa. Utilizar los recursos energéticos de forma inteligente nos lleva a la sostenibilidad tanto económica como ambiental. Así recomiendan los expertos gestionar nuestro hogar para conseguirlo.

Instala paneles solares

Lo más necesario es desmentir la falsa creencia de que los paneles fotovoltaicos solo pueden instalarse en casas o chalés. No. En los pisos también cabe la energía solar, ya que, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), “el 65% de los ciudadanos vive en bloques de pisos y el derecho al autoconsumo compartido permite que las comunidades de vecinos puedan instalar paneles fotovoltaicos para abastecer a una parte o la totalidad del edificio”.

Ileana Izverniceanu, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), subraya los beneficios: “Los paneles fotovoltaicos permiten producir al menos el 50% de la energía que se necesita en una vivienda, con un ahorro medio del 60%, unos 338 euros al año, mientras que con un sistema solar térmico para calentar el agua se consigue un descuento medio del 30%”.

Controla el agua

El gasto de la factura del agua no es de los más importantes, pero incluso éste podemos reducirlo y, de paso, frenar el desmesurado consumo de agua que amenaza con la sequía global. Desde la OCU recomiendan cerrar el grifo cuando nos lavamos las manos, afeitamos o cepillamos los dientes, y solo abrirlo cuando vayamos a utilizar la pequeña cantidad de agua que necesitamos para retirar el jabón o cualquier sustancia. En este sentido, recomiendan también instalar un grifo con “limitadores o interruptores de caudal, aireados o perlizadores, según Izverniceanu, que no expulse más de cuatro litros en 30 segundos. Lo mismo con la cisterna del inodoro, que es mejor de doble pulsador para detener el flujo al instante. Por último, encender el lavavajillas en lugar de fregar los platos y ducharse en lugar de bañarse son detalles que ahorran muchos litros.

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Aísla la vivienda con ventanas

Las ventanas son los principales elementos térmicos de una casa: protegen la vivienda del calor en verano y del frío en invierno. No obstante, si el marco no es de metal ni dotado de una rotura de puente térmico, no aislará la casa de la temperatura exterior. Lo mismo sucede con el resto de la ventana, que debe estar hecho de vidrio –y, si es posible, ser de doble acristalamiento– para evitar fugas de temperatura y sonido de la calle. Desde el IDAE añaden que “también es importante el sistema de apertura y cierre de la ventana para evitar infiltraciones de aire, puesto que las abatibles permiten la superposición de los marcos, y las correderas, no”.

Aire acondicionado

En algunas épocas del año resulta muy tentador comprar un aparato de aire acondicionado. Pero debemos ser conscientes de que conlleva mucho gasto, y puede que no convenga si el clima es favorable. Si es así, “quizá al usuario le resulte más interesante comprar simplemente un ventilador, dice Izverniceanu, “puesto que es económico, se ahorra energía y, aunque no enfríe la casa, proporciona una sensación térmica agradable”.

Si, en cambio, las temperaturas donde vivimos son extremas y necesitamos climatizar la casa, es inteligente pensar qué partes de la casa son las que más lo requieren. Si vamos a instalar un sistema centralizado de aire acondicionado, deberemos emprender obras, por lo que se podría aprovechar para mejorar aislamientos e instalar otros elementos aislantes del calor como toldos y persianas.

Para escoger la potencia del split o aparato de aire acondicionado, que determinará el precio y el gasto de energía, una buena referencia es buscar los 2,5 kW para superficies de 20 metros cuadrados, y 3,5 kW para refrescar áreas de 30 metros cuadrados.

Cuida la caldera

Vamos a comprar una caldera, pero ¿funcionan los radiadores? Averiguar este detalle es clave para revisar la presión de la caldera en frío –como mínimo, a 0,5 bares– y decidir si comprar una caldera nueva o seguir con la actual. Es importante establecer la temperatura de trabajo, que servirá también para calentar el agua sanitaria.

Otras formas de ahorrar dinero y energía en calefacción son ejercicios tan simples como revisar el estado del termostato, no superar los 21 grados de día cuando calentamos la vivienda y no bajar de los 16 por la noche. También podemos instalar dotar a los radiadores de válvulas termostáticas para que equilibren la temperatura entre habitaciones, así como apagar los que están en estancias que no usamos a menudo.

Ilumina con led

Un 20% del consumo de electricidad de nuestra casa se va en la luz, según el IDAE. Esto significa que, si el sistema eléctrico no es eficiente, pueden dispararse los gastos. ¿Cómo evitarlo? Las bombillas led son elementos indispensables para ello, ya que consumen 8 veces menos –3W frente a los 25W de los halógenos básicos– y emiten 13 veces más luz que un halógeno básico de 230 V. Dice Ileana Izverniceanu, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que “con ellas se consigue más luz, por menos dinero”, y añade que “la potencia en vatios (W) puede servir como una aproximación, pero para elegir una bombilla led también es bueno fijarse en el número de lúmenes (lux), que indican la emisión luminosa real”. Es decir, no necesita la misma potencia lumínica la bombilla que ilumina las escaleras –100 lux– que la del salón –500 lux.

Y por si no fuera poco, la bombilla led dura mucho más que las convencionales. En concreto, podemos tenerla encendida 3 años seguidos sin que se funda, entre 10 y 25 veces más que el resto. Por tanto, es evidente, según afirma Izverniceanu, que “aunque el precio de compra es superior, se compensa con una mayor duración, lo que redunda en una menor contaminación”.

No des rienda suelta a los electrodomésticos

En la cocina se concentra la mayor parte del gasto de nuestra casa, porque es donde están la mayoría de los electrodomésticos. Según la OCU, la nevera consume unos 662 kWh anuales, de media; el congelador, 563 kWh; la televisión consume 263 kWh; la lavadora y la secadora, ambas 255 kWh; y el lavavajillas, 246 kWh.

De nosotros depende disminuir el consumo comprando modelos eficientes –con certificado energético del programa ECO– y haciendo un uso responsable de cada aparato. Ejemplo de ello es no instalar el termo en una terraza, el sótano o el garaje, o aprovechar para programarlo en las horas de tarifa valle de la luz.

A la hora de lavar la ropa, espera a llenar el tambor, sin superar la carga máxima, y activa el programa más frío que soporte la ropa. Y actuar de igual forma con el lavavajillas, ya que el lavado de media carga no compensa.

Si vamos a cocinar al horno, es bueno no encenderlo mucho antes, aprovechando el primer calor para ir calentando la comida. Si es posible, la nevera estará alejada de cualquier aparato que funcione a altas temperaturas, como el horno, un radiador o incluso una ventana soleada. Se recomienda no fijar el termostato por encima de los seis grados ni por debajo de los cuatro, así como rellenar todo el espacio interior sin llegar a abarrotarla.

Fuente: El País

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Autor del artículo:

Óscar Ahulló

Es redactor creativo publicitario y redactor web especializado en finanzas.
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