Cómo acabar de una vez con depósitos, préstamos y seguros (Parte II)

Fecha de publicación: 02.05.2019
Cómo acabar de una vez con depósitos, préstamos y seguros (Parte II)

En la primera parte de este artículo, empezamos hablando de cómo persisten ciertos efectos de productos como los depósitos, aun una vez creemos que están resueltos. Muchas veces, aunque no lo parezca, debemos asestarles varios golpes más para que terminen por cerrarse, y casi siempre es pagando un poco más. Lo mismo pasa con los préstamos y los seguros, que vemos a continuación en esta segunda parte.

Préstamos y créditos

El préstamo que más aludido se ve con esta afirmación es el hipotecario. Es uno de los más conocidos e, incluso, puede que uno de los que más habitualmente se cancela. Su naturaleza permite cancelarlo dos veces. La primera es de carácter económico y constituye el objetivo y deseo de todo hipotecado: amortizar todos los intereses. Pero existe otra cancelación: la del bien hipotecado inscrito en el Registro de la Propiedad. Al principio de todo, habremos realizado esta inscripción para que el bien hipotecado sea válido, pero al amortizarlo por completo, la hipoteca deberá ser eliminada del registro. Tenemos dos formas de hacer esto, como afirma el experto en finanzas José María López: “o la entidad declara su conformidad ante el Registro de la Propiedad o emite un certificado con el que el cliente podrá llevar a cabo la gestión”.

Los créditos no hipotecarios tienen una cancelación bastante más simple, puesto que se mantienen vigentes única y exclusivamente por motivo de la existencia de una deuda. Una vez devuelto todo el crédito, el contrato se extingue automáticamente. No está de más, como dice López, pedirle al banco el documento que certifica que hemos cumplido con nuestras obligaciones y que el crédito está cancelado.

Lo que cuesta la cancelación

Pese a todo y como se ha dicho antes, el préstamo hipotecario es uno de los productos que más se resiste a morir. Y es que su cancelación nos costará dinero del bolsillo. Antonio Ripoll, notario en Alicante, advierte de la necesidad de pagar los aranceles de otorgamiento de la escritura de cancelación de la hipoteca al notario. “Para un préstamo hipotecario de unos 150.000 euros serían unos 170 euros, a los que habrá que sumar el 21% de IVA”, explica. A estos, les sumaremos 115 euros por gastos registrales. Estamos hablando, con todo de unos 320 euros extra para cancelar la hipoteca. Eso será, no obstante, si lo hacemos por nuestra cuenta, pero si contratamos a una gestora para que se ocupe de la liquidación fiscal de la cancelación, nos tocará remunerar sus servicios por al menos una cantidad que, según Ripoll, oscila entre los 100 y los 400 euros. “A veces es la misma notaría quien se encarga o lo puede hacer el propio interesado, ya que se trata de un trámite sencillo”.

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Los seguros

Por último, una póliza de seguro puede durar, como máximo, 10 años, pero mediante contrato puede acordarse su prórroga tantas veces como sea por periodos de un año, como mínimo. ¿Cómo interrumpimos la póliza? Tendremos que esperar a que se acerque la fecha de finalización y si, en efecto, no queremos continuar, avisaremos a la entidad con un mes de antelación para el tomador y dos meses para el asegurador. Aun así, López explica que “en la práctica no es infrecuente que el cliente comunique el deseo de no prorrogar el contrato sin haber respetado el plazo establecido en la Ley, o que trate de rechazar el adeudo en su cuenta extemporáneamente”.

El seguro de vida, por otra parte, se rige por otros principios de cancelación, especialmente en cuanto a plazos se refiere. Si el objeto del contrato es la vida del tomador o la de un tercero y su duración es superior al medio año, el usuario puede resolverlo tras la entrega de la póliza por la aseguradora sin necesidad de indicar las razones y sin ser penalizado, siempre que no hayan transcurrido más de 30 días desde dicha entrega. “En algunos de los demás contratos de seguro formalizados a distancia (por ejemplo, por internet o teléfono) el plazo para ejercer el derecho de desistimiento es de 14 días”, concluye López.

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