Buscar piso, no apto para cobardes

Fecha de publicación: 01.03.2018
Buscar piso, no apto para cobardes

La compraventa de viviendas usadas bajó en un 1,4% su volumen en el tercer trimestre respecto del segundo en 2017. Aun así, esta cifra se queda insignificante cuando averiguamos que, en realidad, este mismo tercer trimestre ha sido el segundo mejor en los últimos diez años –con un total de 98.271 operaciones- en este tipo de inmueble.

También es relevante que el precio de la vivienda haya crecido en un 6,8% con respecto al mismo período de 2016, de acuerdo con el último informe del Colegio de registradores de España.

Según Guillermo Llibre, director general de la agencia inmobiliaria Housell, “el comprador tiene ahora más dificultades que antes para encontrar financiación y se hace complicado para el vendedor mantenerse firme en el precio establecido”. Y ahí, en el precio, es donde se esconde la diferencia entre una operación exitosa y un fracaso.

Pero hay que saber que los precios no son fijos, y si uno se aplica los 4 consejos que ofrecemos a continuación, puede rebajar el precio de su casa hasta en un 20%. “Busca información, respira y regatea”, sugiere el psicólogo Óscar Bendicho.

Peina el terreno

O, dicho de otro modo, busca, huele, compara, infórmate, si quieres llegar en forma al día del partido. Por ejemplo, se pueden comparar los precios de varios inmuebles situados en la misma zona, en la que queremos vivir, recomienda Llibre.

Averigua todo lo que puedas sobre el piso que quieres –si tiene garaje, la orientación, las condiciones de habitabilidad, etc.- antes de sentarte a negociar. Y ve al Registro de la Propiedad para asegurarte de que no está embargado o hipotecado.

Y atención, ¿por qué está en venta? “Si es por falta de liquidez o si es un piso heredado, por ejemplo, será más factible lograr una rebaja del precio final”, sugiere Llibre.

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Ponte a la altura de la situación

Es clave llegar bien informado y preparado a la cita, tanto como el agente inmobiliario o la contraparte, porque nos dará seguridad y confianza. En cambio, si no sabemos lo suficiente acerca del piso, seremos vulnerables en una situación delicada, y la otra parte olerá sangre, afirma Bendicho.

Resulta inevitable convertir esta situación en una especie de competición, ya que los intereses de ambas partes se enfrentan en busca de un beneficio, en este caso, económico. Hay tensión, nervios, y lo que nos puede hacer salir victoriosos de ahí es transmitir una imagen de aplomo y, si dominamos el lenguaje corporal, tendremos más territorio ganado.

Saca el descaro: regatea

Si has estado en un mercadillo árabe o asiático, ya sabrás de lo que hablamos. Vale regatear.

Bendicho lo dice: “sí hay regateo, y mucho, ya que a menudo los precios de venta están subidos y los propietarios asumen que acabarán bajándolo algo”. Ésa es nuestra oportunidad de perder la vergüenza y sacar algún beneficio, “poniendo pegas a lo que ves, subrayando el coste que supondría acometer determinados arreglos, y más argumentos”.

Hay personas para todo, y las hay quienes se sienten cómodas en un tira y afloja, y otras incapaces de encontrar motivos convincentes con tal de discutir el precio. De ser así, Bendicho aconseja entrenarse, practicar.

Con la solvencia por bandera

Es todo parte de este boceto de comprador ideal que estamos elaborando, y para completarlo es esencial el poderío económico. La negociación se te puede dar de arte, pero si estás en blanca de poco te sirve. Poder contar con la disponibilidad del banco a conceder una hipoteca o pagar una buena parte del precio de la vivienda al contado nos permitirá poder tirar de galones y aumentará las probabilidades de, primero, superar a los otros candidatos y, segundo, de llevarnos el piso por un precio razonable. “Con toda seguridad, el vendedor preferirá bajar el precio y vender a alguien económicamente solvente para evitar las complicaciones que pueda tener con otro comprador en una situación económica peor”, sentencia Llibre.

 

Fuente: El País

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